El bus sale del terminal a las 9:00 p.m. en punto y a tiempo rumbo a Medellín, con la promesa para los 36 pasajeros de arribar en la madrugada del día siguiente. Ninguno cuenta con que, ni bien han dejado atrás la ciudad, un desperfecto obliga al bus a parar por cerca de media hora en un paraje desolado a las afueras, con la siempre presente amenaza de un robo colectivo.
¿Qué ocurrió? difícil saberlo pues los conductores se bajan a componer el problema, aunque está prohibido y a lo largo de la noche se repetirán las paradas, con la fortuna de que los pasajeros dormidos no se percatan de ellas. ¿Y el tiempo perdido? luego se compensará con la velocidad que genera accidentes como el ocurrido el pasado 4 de enero en la vía a Puerto Salgar, que segó...