El miedo de los urabaenses se siente en el ambiente, muchas de sus conversaciones son sostenidas en susurros porque temen ser escuchados. Dicen que los mototaxistas, los lustrabotas y los vendedores ambulantes son informantes de los paramilitares.
Se ven viviendas marcadas con las iniciales Agc, que recuerdan por los caminos quiénes están llegando a controlar la zona dejadas por las Farc. Aunque se sabe que los miembros del Clan del Golfo en su mayoría son de la región, nadie se atreve a señalarlos o a reconocerlos.
En Urabá hace muchos años no están tranquilos porque los distintos grupos armados ilegales han querido esa tierra antioqueña para sacar por el mar Caribe, hacia Centroamérica y EE.UU., cientos de toneladas de cocaína. Además ahora...