Corría el mes de febrero de 2012 cuando las Farc sorprendieron al país con un anuncio: el grupo guerrillero no volvería a secuestrar a ningún ciudadano, no por lo menos, con fines extorsivos. Hoy, 34 meses después, aquel anuncio —con visos de promesa o compromiso—, parece haberse incumplido.
El ministerio de Defensa tiene consignado en su informe “Logros de la Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad”, 18 secuestros perpetrados por las Farc entre enero de 2013 y octubre de 2014. A estos se le suman los plagios reportados por la fundación País Libre, la cual reseña que en el 2012, esta guerrilla perpetró 20 nuevos plagios en el país.
Al cruzarse los datos divulgados por ambas entidades, se deduce que las Farc, entre el 2012 y octubre de 2014, habrían secuestrado 38 personas, la mayoría durante los ciclos de negociación, e incluso, en las etapas previas de sentarse a dialogar con el Gobierno nacional la terminación del conflicto armado.
Los datos del ministerio de Defensa muestran entonces que las Farc habrían aumentado los secuestros con respecto al mismo período del 2013. Entre enero y octubre del año pasado, el grupo guerrillero plagió siete personas. En el mismo periodo de 2014, fueron 11 personas las secuestradas.
Si bien el número global de secuestros por la guerrilla ha disminuido, las Farc deberían mantenerse al margen de esta actividad proscrita por el Derecho Internacional Humanitario, (DIH), y de esta forma mostrar una verdadera disposición para llegar a un acuerdo final de paz. Este es el análisis del especialista en Conflicto Armado, Juan Carlos Ortega.
“Al sentarse a negociar, las Farc deberían dejar de realizar acciones que pongan en entredicho el proceso de paz. Si ellos (los guerrilleros), insisten en seguir con el secuestro, los diálogos se verán seriamente afectados y perderán credibilidad en la gente”.
En palabras del analista Ortega, las Farc deberían hacer público si durante el tiempo de los diálogos se han presentado secuestros de civiles, además, de contar qué ha pasado con tantas personas que son reclamadas por las familias, que fueron secuestradas por esta guerrilla y de las cuales no tienen información alguna.
A la anterior realidad se adhieren los subregistros de personas que pudieron quedar en libertad y después del plagio no denuncian por temor a represalias del grupo armado.
“Se sabe que muchos de estos secuestros se dan en zonas con fuerte presencia de las Farc como Cauca, Arauca y Caquetá. Estos secuestros muestran que algunos frentes siguen con la práctica del secuestro como una forma de financiación de sus actividades ilícitas en los territorios”, asevera Juan Carlos Ortega.
Regístrate al newsletter