Apalancado en la red social X (antes Twitter), pero dándole más juego a usuarios y medios aliados –a lo que se suma la incursión en nuevas plataformas–, el presidente Gustavo Petro ha venido dándole un viraje a la estrategia comunicativa de su Gobierno. Sin dejar de lado el tono confrontacional y cuestionando con mucha más dureza el trabajo de la prensa, el jefe de Estado insiste en advertir un supuesto golpe blando orquestado desde portales, diarios y micrófonos, al tiempo que estaría apostando por minar el trabajo de medios de comunicación tradicionales.
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Lo anterior, en medio de las investigaciones y procesos que adelantan entes de control y organismos judiciales por las presuntas irregularidades desde la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), la eventual investigación contra su campaña por aparente violación de topes en 2022 y, recientemente, la elección del rector de la Universidad Nacional o los líos con el cambio del modelo de salud para profesores.
Un vistazo al manejo que Petro le sigue dando a la red social X evidencia con creces su actuar; sin embargo, hay diferencias frente al uso que venía dándole hasta hace unas semanas. En primer lugar, sobresale que ahora, cuando el Sistema de Medios Públicos RTVC está bajo la batuta del periodista y activista Hollman Morris, el Jefe de Estado frecuentemente replica información de esa cadena, que le hace un cubrimiento extensivo a su agenda y a sus declaraciones. En seis oportunidades lo hizo solo en la última semana.
A ello se suma el papel cada vez más protagónico que le da a la cuenta oficial de Presidencia, que con base en imágenes, videos y declaraciones recoge el detalle de sus intervenciones en las redes sociales. Además, también replica información de otros ministerios y entidades. Según fuentes consultadas por este diario entre sus asesores en materia de comunicación y prensa, la sugerencia de darle más juego a los canales oficiales ha sido acogida por Petro.
Inclusive, una muestra de ello fue la creación de un canal de difusión en WhatsApp con el nombre “Gustavo Petro” para divulgar y recibir información del Gobierno. Uno de los últimos mensajes devela la estrategia: además de llegar a nuevos públicos, se pretende revertir la información que se divulgan desde medios tradicionales.
“¿Le han dicho que no estamos haciendo nada contra las economías ilícitas? Falso (...) comparte con tus amigos y familiares las noticias del cambio y no te dejes engañar”, dice el mensaje, en el que se detallan con cifras incautaciones de droga y destrucción de maquinaría para la minería ilegal.
Para el consultor político José Penso lo que se evidencia es “una estrategia comunicacional de señalar enemigos anteriores, exteriores e interiores, bien sea para justificar las propias falencias del Gobierno o para cohesionar y fortalecer bases”. De acuerdo con el analista, el Gobierno masifica un mensaje, lo posiciona en esas bases y luego en la opinión pública.
Que Petro le esté dando un papel más protagónico a canales oficiales ha implicado dejar de lado la difusión de información de otros medios privados, aunque en la última semana no tuvo problema en darle retuit a noticias de medios tradicionales que destacaban alguna intervención o que reportaban un hecho positivo de su Gobierno.
Sin embargo, otra de las aristas de la estrategia consiste en criticar con dureza a medios, cuestionar la veracidad de su información y hasta rivalizar con periodistas a quienes gradúa de candidatos. Hace menos de 15 días criticó a la revista Semana por divulgar información sobre la investigación que abriría el Consejo Nacional Electoral (CNE) contra su campaña por supuesta violación de topes. “Ha comenzado el golpe blando”, dijo, al tiempo que alertó que el artículo era parcializado.
Luego aseguró que las investigaciones contra su campaña hacen parte de un “artilugio” de medios, cuestionó si RCN Radio quería violar la Constitución por su pretensión de que el proceso llegue a la Comisión de Acusación de la Cámara, reclamó que El Tiempo “tergiversó” su constituyente y hasta llegó a sugerir que la directora de Semana, Vicky Dávila, era la candidata de la extrema derecha.
Sumado a los frecuentes reparos a medios y periodistas, el jefe de Estado replica información de terceros que critican con visceralidad el rol de los medios tradicionales. Así, Petro terminó dándole retuit a una cuenta que decía que RCN y Caracol engañaban al pueblo, así como una imagen que dice que la “derecha camuflada en los medios” hace a la prensa “mercenaria, demagógica, corrupta y cínica”. Incluso, el pasado viernes, replicó un mensaje en el que un usuario acusaba a la emisora Blu Radio de hacer oposición a Petro “con el cadáver el exdirector de la cárcel Modelo de Bogotá”.
La propia Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) prendió las alarmas y la semana pasada alertó que, a punta de señalamientos y calificativos en redes sociales, tanto Petro como sus funcionarios y aliados estigmatizan la labor del periodismo.
En este contexto, el profesor Sebastián Camilo Reyes, de la facultad de Ciencia Política de la Universidad de San Buenaventura, aseguró que este cambio de estrategia tiene como origen falta de gobernabilidad para materializar reformas: “Sus trinos buscan generar un ejercicio de polarización. En estas redes trata de reafirmar opiniones o las percepciones de lo que otros que tienen”. Según el catedrático, las mismas maniobras las usaban mandatarios como Donald Trump o Jair Bolsonaro.
Lo cierto, para el profesor Mario Morales, director del Observatorio de Medios de la Universidad Javeriana, es que tanto los medios como el propio Petro deben ser más precisos a la hora de divulgar información y dejar de lado los señalamientos.
“Que pongan sobre la mesa más hechos y menos opiniones. Lamentablemente el debate público ha caído en eso y se desmienten mutuamente, opacando la comprensión de las audiencias”, concluyó.