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Ministros deben afinar gestión: congresistas

  • Iván Cepeda Castro, senador por el Polo Democrático
    Iván Cepeda Castro, senador por el Polo Democrático
  • Federico Hoyos Salazar, representante a la Cámara por el Centro Democrático
    Federico Hoyos Salazar, representante a la Cámara por el Centro Democrático
  • Claudia López Hernández, senadora por la Alianza Verde
    Claudia López Hernández, senadora por la Alianza Verde
  • David Barguil Assis, representante a la Cámara por el Partido Conservador
    David Barguil Assis, representante a la Cámara por el Partido Conservador
Publicado el 19 de enero de 2015

Por daniel palacios mejía

Cuando ya casi se cumplen seis meses del actual Gobierno en su segundo período, es tiempo de sacar conclusiones y hacer un balance de las gestiones de los puestos clave.

Es por eso que cuatro congresistas de distintos partidos e ideologías políticas calificaron el papel, hasta ahora desempeñado por el vicepresidente Germán Vargas, el Mindefensa Juan Carlos Pinzón, el Mininterior Juan Fernando Cristo y el Minjusticia Yesid Reyes.

Contexto de la Noticia

Para saber más “a yesid reyes le ha faltado liderazgo y autoridad”

David Barguil Assis

Representante a la Cámara por el Partido Conservador

“No hay que hondar demasiado para entender que el paro judicial puso en evidencia la falta de autoridad del Ministerio de Justicia. Nadie duda de las capacidades académicas y de la trayectoria profesional del ministro Yesid Reyes, un hombre preparado con amplia experiencia en el sector al que, sin embargo, le ha faltado liderazgo para llevarles a los administradores de justicia un mensaje muy claro: El compromiso del Gobierno no es con aumentos salariales, es con el diseño de estrategias que modernicen y den eficiencia al aparato judicial, que brinden al ciudadano de a pie la justicia ágil, cercana y efectiva. Los retos que asumió el actual jefe de la cartera de Justicia al momento de su posesión eran diversos y complejos. Asuntos como la reforma a la justicia, la crisis carcelaria en la que se encuentra el país y la implementación de la oralidad que contempla el código general del proceso, hacían parte de las problemáticas que el ministro se comprometió a solucionar. Hoy, sin embargo, no tenemos una propuesta de reforma judicial, se ha visto poca gestión y mucha improvisación en procura de estas soluciones. El caso del trámite de la ley para financiar la oralidad y obtener recursos adicionales para la rama es revelador. La ley inició su trámite ordinario ante el Congreso y sólo después de que el paro judicial se le salió de las manos al Gobierno se le dio mensaje de urgencia y se obtuvieron los recursos. Las implicaciones de las actuaciones del ministro son claras, los artífices del paro habrán entendido que sin huelga y sin protesta no hay plata para la rama. El no ejercer el liderazgo debido preocupa aún más si tenemos en cuenta lo que se viene para el ministro en aspectos como la reglamentación del marco jurídico para la paz. Aunque los avances dependen de los ritmos propios de la mesa de negociación y por ello es entendible que aún haya mucha tela por cortar, existe un interrogante sobre la capacidad del ministro para ser quien dirija el trámite en el Congreso de asuntos tan complejos como el de fijar los criterios de renuncia a la persecución penal del Estado, de establecimiento de penas alternativas, de selección y priorización de casos, entre otros. Esperemos que este año el ministro enderece el rumbo, como colombiano, es mi mayor interés que la gestión de un hombre que tiene todas las credenciales no fracase”.

Para saber más “Pinzón polariza y escala el conflicto”: Cepeda

Iván Cepeda Castro

Senador por el Polo Democrático

“He sido muy crítico de la gestión del ministro de la Defensa, Juan Carlos Pinzón, porque juega un papel muy negativo en el aspecto esencial de la política del Gobierno, que es el proceso de paz. Las intervenciones públicas del ministro no han contribuido a afianzar el proceso, a generar confianza en torno a él, el lenguaje utilizado por Pinzón polariza y escala el conflicto cuando la tendencia es a minimizarlo y desescalarlo. No puede ser que el Gobierno hable de desescalamiento mientras que todas las actuaciones del Mindefensa van en el sentido contrario. Es perfectamente posible que la diferencia en los discursos se deba a una estrategia del Gobierno para tener un personaje en Colombia que mantenga un lenguaje con un tono más fuerte, como un plan B. Sin embargo, eso genera dificultades muy serias y no contribuye a que se pueda avanzar de una manera más eficaz en el camino de la paz.

Otro aspecto que nosotros hemos criticado de la gestión de Pinzón es su papel en la ampliación del fuero penal militar. El argumento del ministro es que hay que darle seguridad jurídica a los miembros de la fuerza pública, pero lo que yo pienso es que detrás de esa intención lo que se encubre es un proyecto de impunidad. Esa discusión debería darse en el escenario de un modelo de justicia transicional para los militares y dejar de encubrirlo como una reforma necesaria. En cuanto a la ascendencia de Pinzón en las tropas, lo que veo es que hay un sector que sigue actuando en contra del proceso de paz y que no ha sido eficazmente contrarrestado. Además hay un discurso que permea a las fuerzas militares y que quiere sembrar zozobra al interior de ellas, planteándoles que un eventual acuerdo puede significar la destrucción de las fuerzas armadas y eso no ha sido contrarrestado por el ministro, como debiera ser. Nosotros hemos planteado en diversas oportunidades que se requiere de un ministro que si bien desarrolle las funciones del cargo, sea una persona que tenga un espíritu constructivo y favorable al proceso de paz y que no auspicie la polarización y las percepciones más sombrías sobre el proceso de paz con las Farc”.

Para saber más Vargas Lleras está en campaña”: Hoyos

Federico Hoyos Salazar

Representante a la Cámara por el Centro Democrático

““Más que a un vicepresidente, en Germán Vargas vemos a un superministro encargado de la infraestructura, la vivienda y el transporte de Colombia. La figura del vicepresidente insulso y discreto ha cambiado con Vargas a quien vemos con casco de obrero haciendo seguimiento a las obras del país. Eso se le abona pero, ¿realmente debe hacer eso el vicepresidente?, ¿el presidente Santos se desentendió de la infraestructura del país y sólo le pone cuidado cuando debe inaugurar algo? Preocupa, además, la fusión de vicepresidente-ministro puesto que como ya ocurrió en la campaña de reelección del presidente Santos con la utilización de las viviendas gratis para hacer política, en unos pocos años veremos a un vicepresidente-ministro-candidato haciendo política con la infraestructura. ¿Es conveniente para la democracia esta extraña fusión de ministro y vicepresidente? En mi opinión no es adecuado que lo haga el vicepresidente, pues esa no es su labor y sí la de los ministros que hoy opaca como ocurre con la ministra de Transporte, quien más parece un fantasma que una ministra, pues dicen que existe pero no se ve ni se siente. ¿En ese sentido en qué queda la responsabilidad política si hay una falla en materia de contratación de las obras y de su ejecución? ¿Paga los platos rotos el vicepresidente o la ministra? Finalmente, Vargas Lleras quien está en campaña presidencial desde la Vicepresidencia, tiene una actitud tipo teflón con el proceso de paz; no habla sobre éste, no lo defiende ni lo critica, pasa de agache para evitar los señalamientos, pero tarde o temprano tendrá que enfrentarlo y sentar una posición al respecto. Ojalá tuviera el espíritu democrático de escuchar los millones de colombianos que presentamos objeciones a la manera como se está llevando a cabo, y de igual manera que como hace un exhaustivo seguimiento a la infraestructura de Colombia, le hiciera seguimiento al proceso de paz y que como su predecesor Angelino Garzón, fuera una voz independiente y crítica de los temas que lo merecen. Ojalá al vicepresidente Vargas Lleras lo oriente el sentido de buscar el bien común y el desarrollo del país por encima de sus aspiraciones políticas”.

Para saber más “Cristo no maneja la bancada de la unidad nacional”

Claudia López Hernández

Senadora por la Alianza Verde

Cuando se anunció a Juan Fernando Cristo como ministro del Interior, la Alianza Verde saludó con optimismo su designación. Cristo fue un senador serio en su oposición a Uribe y sacó adelante iniciativas muy valiosas como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Su llegada parecía garantizar experiencia y conocimiento en las relaciones de Santos II con el Congreso. Sin embargo, desde su nombramiento el balance es más bien agridulce. Si bien el Ministro se puede jactar de lograr la aprobación de ocho de los diez proyectos de ley de interés del Gobierno, su trámite no ha estado exento de “patraseadas”, y de mucha “mermelada”. En cinco de esos proyectos (presupuesto, tributaria, ampliación del fuero militar y los tratados de libre comercio con Corea y la Alianza del Pacífico), Cristo “chupa rueda” de otros ministros que son los que realmente sacan esas iniciativas adelante. Además, en ellas al Gobierno le va bien, pero al país muy regular. En otros proyectos, como el que le dio mayores recursos a la Justicia o fortaleció la inspección y vigilancia de la educación superior, tanto al país como al Gobierno les va bien, pero el rol de Cristo fue mínimo e intrascendente. La reforma de Poderes, que empezó con pomposos llamados a una reforma política consensuada terminó siendo un adefesio impuesto por sectores de la Unidad Nacional, que da más gabelas a congresistas e impunidad al fiscal, magistrados y altos funcionarios del Estado. En el trámite de la reforma quedó en evidencia que Cristo no maneja la bancada de la Unidad Nacional, dado que ellos mismos, especialmente la bancada costeña, le hundió al ministro la eliminación del voto preferente, que se supone era el otro gran cambio de la reforma, además de eliminar la reelección. Cristo se acomoda a esos vaivenes, presiona con más mermelada y para no quedar como un perdedor, defiende ante la opinión el bodrio que le aprueban como si fuera lo que el país necesita. Cambiar esta relación basada en la mermelada y no en argumentos, y en lo que le sirva al Gobierno, así no le sirva al país, es el principal reto del Senado en 2015. La democracia colombiana y la construcción de la paz requieren que las relaciones entre el Congreso y el Ejecutivo sean respetuosas y que no se rebaje el nivel del debate público a un intercambio de favores y puestos.

Daniel Palacios Mejía

Politólogo y abogado. Ni derecha ni izquierda. Política y deporte, los temas que me gustan. Viendo los toros desde la barrera.

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