Por Mario A. Duque Cardozo
UCI sin paredes. Ese el nombre del proyecto que creó el Hospital Universitario del Henares, en Madrid (España), con el que buscó, y logró, reducir tanto la morbilidad como la mortalidad de sus pacientes críticos.
Federico Gordo Vidal, su jefe de Servicio de Cuidados Intensivos, explicó los logros de este protocolo.
¿De dónde nace la idea del proyecto UCI sin paredes?
“Desde el principio se creó un plan de trabajo que pretendía mejorar la seguridad y eficacia en la atención al paciente crítico y potencialmente crítico en todo el hospital. Así surgió la idea de UCI sin paredes, llamada así porque los pacientes potencialmente críticos no están solo en UCI sino que pueden estar en cualquier localización del hospital.
El sistema se basa en el conocimiento de que la detección precoz de la potencial gravedad de los pacientes permite un abordaje rápido y multidisciplinar que nos deja tomar mejores decisiones en su atención, centrando así la atención sanitaria en el paciente y en su entorno familiar, independientemente de la localización del paciente.
La atención precoz reduce los riesgos y evita la aparición de fracasos orgánicos que van a complicar la evolución del paciente y también incrementar el coste de la atención sanitaria”.
¿Cómo funciona?
“Se basa en el trabajo de los médicos intensivistas, en colaboración con el resto de especialistas del hospital en todo el centro sanitario.
Se realiza una detección precoz de potenciales situaciones críticas que se basan en las constantes clínicas de los pacientes y también en los datos de laboratorio. Para esto empleamos un sistema diseñado por nosotros mismos que integra los datos y nos permite acceder de forma rápida a la información (que en ocasiones está perdida en la historia clínica de los pacientes).
Además de la detección precoz, hacemos un seguimiento en planta de pacientes que consideramos en riesgo de deterioro, con el fin de valorar su evolución clínica. También se realiza un seguimiento en planta de los pacientes al alta de UCI con el fin de ayudar al paciente y a su familia después de una situación de riesgo y estrés emocional en UCI”.
¿Cuáles son sus logros?
“Hemos realizado diferentes publicaciones en la revista Medicina Intensiva, en la que se objetiva una mejor eficacia de la atención, consiguiendo una reducción de la mortalidad y morbilidad de los pacientes en UCI, una reducción en las paradas cardiorrespiratorias en el hospital y una disminución de la aparición de fallos orgánicos en estos pacientes”.
¿Cómo lograr convencer de la necesidad de estos protocolos de detección precoz?
“Realmente es una necesidad. La tecnología nos permite avanzar en el conocimiento y en la detección de posibles situaciones de gravedad. Hay múltiples publicaciones en la literatura internacional que demuestran una mayor mortalidad asociada con los retrasos en el tratamiento y también con el retraso del ingreso en Unidades de Cuidados Intensivos.
Cada vez hay mayor necesidad de camas de UCI y es imprescindible encontrar formas sostenibles para mantener esta actividad mejorando la eficacia y eficiencia de los sistemas de detección. Cada institución debe adaptar sus protocolos y modos de trabajo para conseguir estos objetivos”.
¿Qué tan importante es que el hospital esté totalmente informatizado para poder poner en marcha su modelo de atención?
“Es importante la informatización pero mucho más importante es crear una cultura de trabajo compartido entorno al paciente y a veces esto es lo más complicado”.