El suceso ocurrió recientemente cuando el presunto delincuente ya se encontraba esposado y bajo la vigilancia de las autoridades. En las imágenes, que se han difundido ampliamente en todas las plataformas digitales, se observó al menor acercarse y analizar la situación, para descargar una fuerte cachetada contra el detenido.
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La grabación, que se volvió viral durante las últimas horas, ha puesto en el foco de la opinión pública tanto la reacción del niño como el protocolo seguido por los uniformados presentes en el lugar.
Esta escena se convirtió rápidamente en un fenómeno viral, trasladando la conversación de las calles de Cúcuta hacia el plano nacional. El incidente provocó un análisis sobre el manejo de la autoridad y la vulnerabilidad de los implicados en flagrancia.
Polarización en la opinión pública: debate sobre justicia y seguridad
La difusión del material audiovisual dividió las opiniones de los usuarios en redes sociales, con comentarios tanto a favor como en contra de lo sucedido.
Un sector de la población calificó el acto como una respuesta emocional entendible ante la pérdida de su propiedad, mientras que otro grupo defendió el cumplimiento de los procedimientos legales y condena el uso de la violencia, incluso cuando el receptor es un hombre capturado.
En la red social X, los comentarios reflejaron esta división: “Increíble que en el gobierno del ‘cambio’ los niños sean así de violentos”; “Pero tiene una camiseta de Pink Floyd...” “Muy mal. Considero que debió usar un martillo”; “Creo que el policía le dijo ‘Dale que no te hago nada’”; “Mi ídolo”; “Por fin un niño sin celular, solo disfrutando la vida”; “Pudo haberse lastimado la mano el niño; alguien debió darle un bate”; “Inesperado que lo hayan agarrado, severo totazo JAJAJA”; “¿Por qué no le pusieron un ladrillo en la mano?”; “Yo haría lo mismo”; “Eso es poquito para lo que merece”; “¡El pelao la tiene clara!”.
Y es que para unos usuarios el accionar del menor no es la forma de buscar justicia por el robo, ya que refleja la “intolerancia” de una sociedad que ejecuta la “justicia por mano propia”, mientras que para otros, fue un simple hecho “buscado” por el mismo señalado ladrón.
Este evento reabrió precisamente la discusión técnica sobre el impacto emocional que producen los hurtos en las víctimas, especialmente en contextos donde intervienen menores de edad.
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