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Zoonosis, riesgo que se combate con educación

La muerte de una mujer que contrajo rabia en Neiva pone de manifiesto la necesidad de reforzar cultura de tenencia responsable.

  • La meta del Gobierno es superar los 6 millones de perros y gatos vacunados contra la rabia este año. Para ello, hizo una inversión de $3.965 millones de pesos. FOTO edwin bustamante
    La meta del Gobierno es superar los 6 millones de perros y gatos vacunados contra la rabia este año. Para ello, hizo una inversión de $3.965 millones de pesos. FOTO edwin bustamante
13 de octubre de 2020
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Desde hacía tres años no se presentaban casos de muertes por rabia en Colombia, hasta el pasado 25 de septiembre cuando una mujer de 26 años falleció en Neiva tras ser mordida por su gato.

La mujer, que intentó auxiliar a su mascota que presentaba un comportamiento extraño, recibió un mordisco y no acudió a atención médica solo hasta tres semanas después.

El miércoles 7 de octubre, el Ministerio de Salud informó que, tras análisis realizados al cerebro de la mujer, se confirmó que se trató de “rabia silvestre, una variante genética de murciélago hematófago”. La hipótesis que manejan las autoridades sanitarias es que el gato cazó al murciélago y así se infecto, pues no estaba vacunado.

Tan pronto las secretarías de Salud de Neiva y Huila confirmaron el positivo se declaró alerta roja en 37 municipios y se realizaron campañas de vacunación y de investigación epidemiológica.

Sin embargo, pese a la respuesta de las autoridades en la que se alcanzó la cifra de 13.000 animales vacunados, el concejal Juan Diego Amaya denunció que en varias zonas de Neiva se empezaron a presentar casos de envenenamiento y abandono de mascotas, principalmente, gatos.

Para el veterinario de la Corporación Autónoma del Alto Magdalena Adolfo Arango, esta reacción ciudadana es una “frustrante” ratificación del poco impacto que han tenido las reiteradas campañas para resaltar la necesidad de tener una cultura tenencia responsable de animales domésticos en un país en el que, según la revista especializada Pet Industry, hay más de 3,5 millones de mascotas.

“No solo seguimos replicando el maltrato animal, sino que desencadenamos un alto riesgo a la salud pública”, dice Arango.

Actualmente, se conocen cerca de 200 enfermedades zoonóticas, es decir, virus, hongos, bacterias y parásitos que pueden transmitirse de animal a humano. De estas, hay un margen importante que pueden transmitir gatos y perros, como la rabia, la tiña, el arañazo de gato, la toxoplasmosis, por citar solo algunas.

No obstante, los ciclos de transmisión de rabia urbano y silvestre han disminuido en más del 90% en país. En Neiva no se presentaba un caso de rabia humana desde hacía 40 años y en Medellín no hay reporte de un evento similar desde 1981.

Sin embargo, observatorios y semilleros como el de Enfermedades Infecciosas Veterinarias y Zoonosis de la Javeriana han analizado cómo el aumento de animales domésticos y las malas prácticas del ser humano abren la puerta a enfermedades reemergentes, aquellas que ya habían sido controladas o erradicadas y vuelven nuevamente, según explica la docente javeriana Adriana Pulido.

Un estudio realizado en 2010 entre usuarios del hospital veterinario de la Universidad de Antioquia arrojó que el 58% de propietarios tenía conocimientos nulos sobre zoonosis mientras que el 96% no tenía conocimientos sobre formas de transmisión tanto en los animales como humanos.

Durante las jornadas de vacunación que hicieron las autoridades de Neiva, calle por calle, en varias comunas, contó el secretario de Medio Ambiente, Octavio Cabrera, que encontraron cientos de casos de perros y gatos que, pese a tener hogar, permanecían la mayor parte del día en la calle sin supervisión.

En Cundinamarca y Magdalena, entidades como las CAR y el ICA han reportado que la tenencia sin control de mascotas y su interacción con animales silvestres y de producción han causado diversos brotes.

Recuerda Claudia Medina, bióloga y experta en bioética de la Universidad de El Bosque, la tenencia responsable parte del “compromiso personal, afectivo y económico” de quien decide llevar a su hogar una mascota, para garantizar su bienestar. Esto implica salud (vacunas, atención veterinaria); refugio y nutrición.

Sin embargo, explica que pesar de que en Colombia se habla desde hace más de dos décadas de tenencia responsable los resultados no han sido los esperados, porque se ha subestimado la importancia de la educación para atender este problema, y eso se evidencia en el continuo abandono.

Adolfo Arango concuerda y propone que, por ejemplo, como parte del proceso de compra o adopción de una mascota la familia responsable reciba unos aprendizajes básicos de bioética, salud pública y convivencia. “Además, de la mano de las secretarías de educación, deberían existir algunos espacios de educación para niños y adolescentes”.

Esto llevaría a ampliar el concepto de tenencia responsable a convivencia responsable, aquella en la que la sociedad logra entender que todas las decisiones que tomen respecto a su animal de compañía tienen un impacto en la sociedad y el medio ambiente.

43%
de los hogares en el
país tienen mascota,
según Fenalco.

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