Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9
José Fernando Escobar cuida como un tesoro sus miniaturas, algunas únicas.
El recuerdo adolescente que tengo de la calle donde está el colegio Divino Salvador, es la oreja ensangrentada del vendedor de golosinas. Todos los miércoles jugábamos fútbol en la caja de compensación de La Estrella. Cuando terminaba el partido regresábamos a casa a pie. Reíamos mientras caminábamos por Calle Negra, la sal se secaba en nuestros rostros húmedos, después del juego, sentía el pegote en mi cabello y el cuello y reíamos.
No sé cómo, no recuerdo quién, no tengo claro el momento en que el hombre del quiosco se molestó ante un comentario, tal vez hubo una burla, no sé. Vi el machete en sus manos que blandía al aire y que amenazaba a mis compañeros. Parecía un anciano enfadado en un parque, espantando palomas con un paraguas. Éramos palomas, miedosas, jóvenes y peligrosas. Alguno de mis compañeros de colegio alcanzó al vendedor de chucherías con un golpe que partió su oreja derecha y ensangrentó su rostro. Corrimos, nunca volví a caminar por allí.
Keawe, el protagonista del cuento...