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“Me cuesta entender que nos tengamos que morir”: Dany Alejandro Hoyos, el creador de ‘Suso, el paspi’

El árbol de guayacán es una de las apuestas editoriales fuertes de la Fiesta del Libro 2023. El libro fue escrito por el dolor de una muerte.

  • El comediante prepara un segundo libro, esta vez sobre la vida en los barrios de Medellín. Foto: Carlos Velasquez.
    El comediante prepara un segundo libro, esta vez sobre la vida en los barrios de Medellín. Foto: Carlos Velasquez.
01 de septiembre de 2023
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La gran pregunta –la herida inicial– de todos es por qué y para qué nacemos y morimos. ¿Qué sentido se esconde en los afanes del día a día si al final del camino la muerte lo vuelve todo un cúmulo de cenizas? Todo lo bello y lo triste, todo lo grande y lo pequeño se eclipsan con la muerte, adquieren con ella su real dimensión. Y de ese todo no se escapan los hijos, los padres, los hermanos, los abuelos.

De esa perplejidad surge El árbol de guayacán, el primer libro de Dany Alejandro Hoyos, conocido en el mundo del espectáculo por ser el creador e intérprete de Suso, el paspi. Las páginas de este volumen destilan la ternura y la rabia de un nieto por la muerte del abuelo. Rabia contra los médicos, contra los políticos, contra la realidad. EL COLOMBIANO habló con Dany de su faceta de escritor y de las preguntas que laten en su libro.

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Este es un libro que tiene un profundo dolor y una profunda rabia, una rabia por la ausencia de su abuelo...

“Sí. Hay muchas cosas en el libro porque yo siempre sentí que lo debí cuidar más. También hay rabia por las paradojas de la vida: él no se quería morir y nosotros en esta etapa queríamos vivir muchas cosas con él. Ya lo teníamos en Medellín, íbamos a ir a la costa, todo lo teníamos para que él estuviera bien y llegó la pandemia, pasó esto y quedamos todos con la esperanza de poderlo disfrutar más. En el libro, entonces, se siente la impotencia por el curso de la vida. A mí todavía me cuesta entender que nos tengamos que morir”.

El libro es una carta a un muerto...

“Claro, porque cuando él se muere yo tenía muchas cosas por contarle, cosas que había vivido y que están en el libro. Ahora, en el libro yo no aparezco por ninguna parte, no aparece el nombre de él. Cualquiera lo puede leer sin saber que soy yo, esa es una de las ventajas del libro, creo yo”.

Pero el narrador sí es un comediante...

“Sí, el narrador si es un comediante, eso es lo único que conserva de mi estructura. El narrador espera que haya un portal mágico y que el abuelo entienda lo que le está contando. Necesitaba sentir que le contaba a él lo que había significado para mí, para todos nosotros”.

¿Cómo logró esos registros de rabia?

“La rabia la saqué por las noches. Una frase detonaba algo y arrancaba de chorizo a escribir. Yo no escribo con muchos puntos apartes, sino que mis párrafos son muy largos porque voy escribiendo con mucho sentimiento. Hay partes del libro que están en tercera persona, las partes de la remembranza. La historia tiene dos voces: una en tercera persona y otra en primera persona que, al final, se van mezclando”.

El primer capítulo es una oración que no termina...

“Lo escribí sin tomar aire. Creo que es el capítulo al que le hice menos correcciones. Estaba leyendo La maleta de mi padre, de Pamuk, y arranqué con ese texto. Pensé: tenía un abuelo a quien llamar y ahora no me queda nadie. Y esa reflexión me sirvió para arrancar la escritura. Ese primer capítulo es un resumen de todo lo que la gente va a encontrar en el libro. Ahí están los temas de los campesinos y de la covid-19”.

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Ahora que mencionó a los campesinos, hay un capítulo que muestra la arquitectura de una típica casa antioqueña de montaña...

“Ahí yo hice una vaina que se llama focalización y funciona como un paneo de cine que muestra, en este caso, la casa de un campesino. Mi libro está muy enfocado en la vida del campo. Nosotros le debemos mucho al campesino y, a pesar de eso, el campesino está siempre olvidado. La vida del campesino es dura y si tú los miras su sonrisa es una sonrisa triste. El campesino colombiano es flaco, le toca trabajar muy duro. Esa sala es una representación de ellos: los espacios son limitados. No tienen sala, hay una sala comedor. Esas casas son más un hábitat”.

Existe la idea de que la gente de la televisión es frívola...

“Sí, la gente de la televisión es vista así y eso es un error porque hay gente que lee mucho y que escribe. En mi caso, paradójicamente, se tenía que morir alguien para que naciera el libro”.

La gente va a asociar este libro con el personaje de televisión que usted representa...

“Yo soy muchas cosas, cierto. Suso hace parte de mí y la gente lo va a asociar con este libro, pero, cuando lo lea, se va a dar cuenta que es algo distinto. En ninguna parte de este libro está Suso, no se le ve en ninguna página. Eso me va a servir para mostrar otra faceta mía. Yo, más que un humorista o un escritor, soy una persona creativa”.

¿Lo de Suso y usted es algo así como lo de doctor Jekyll y míster Hyde

“Yo creo que antes sería un Happy Jekyll, porque Suso es mi parte alegre. Tengo muy claro que Suso es un personaje, que yo le pongo cosas mías, pero siempre he tenido muy claro que Suso es una persona distinta a mí”.

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