<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

Flor María Bouhot desde las márgenes y a todo color

  • “Se puso azul, azul”, óleo sobre lienzo de Flor María Bouhot realizado en 1990, año en que se fue a vivir a Bogotá e hizo una exposición en la Galería Arte Autopista de Medellín.
    “Se puso azul, azul”, óleo sobre lienzo de Flor María Bouhot realizado en 1990, año en que se fue a vivir a Bogotá e hizo una exposición en la Galería Arte Autopista de Medellín.
  • La artista plástica antioqueña vive ahora en Guadalajara.
    La artista plástica antioqueña vive ahora en Guadalajara.
  • Detalle de “Petra y Micaela”, propuesta por la que recibió críticas y fue rechazada en algunas publicaciones. FOTOS cortesía
    Detalle de “Petra y Micaela”, propuesta por la que recibió críticas y fue rechazada en algunas publicaciones. FOTOS cortesía
  • De los carnavales le atrajo la libertad de los cuerpos y su transgresión a los órdenes económicos, sociales, racialesy sexuales.

    De los carnavales le atrajo la libertad de los cuerpos y su transgresión a los órdenes económicos, sociales, raciales

    y sexuales.

Por Ronal castañeda | Publicado el 12 de junio de 2019
en definitiva

La exhibición, además de que es una muestra significativa de la artista antioqueña, es un homenaje a los 50 años de carrera artística y a su sentido crítico de interpretar la realidad.

Está convencida de que el color nació con ella, como pasó con Renoir, Matisse, Van Gogh, Kandinsky, Chagall, Gauguin. Surgió también de la miscelánea (almacén) de su padre en Puerto Berrío, del recuerdo de las telas rumanas y los percales amarillos, con sus hojas verdes y flores rojas. Los referentes, lo que la rodeó y las personas que conoció estamparon su vida de color.

Desde pequeña la artista plástica Flor María Bouhot (Bello, 1949) aprendió a observar. En su infancia y adolescencia, en ese pueblito del Magdalena Medio, descubrió el mundo desde la tiendita, con la mirada perpleja. Ante sus ojos pasaban paisajes que se quedaron en su memoria: la zona de tolerancia y el tráfico de pieles en el comercio.

Hasta los 18 años estuvo en Puerto Berrío. Vino a Medellín a estudiar artes plásticas en Bellas Artes y luego en la Universidad de Antioquia. Por esa época empezó a tomar fotografías con una cámara análoga. Como una voyeur buscó los colores en la ciudad que encontró en Guayaquil: bares, indumentaria, prostíbulos, fachadas y atmósferas de los rostros coloridos.

“Para mí era importante porque eran temas que nadie se atrevía a tocar y con los que podría criticar la política y la sociedad”, dice la autora bellanita, que por estos días se encuentra en la capital antioqueña, lejos de su residencia en Guadalajara, México.

Su obra está desperdigada por colecciones privadas de ciudades como Nueva York, México y Medellín, en instituciones como en el Museo de Antioquia y el Museo de la Universidad de Antioquia. Una muestra representativa es la que está reunida en el Centro de Artes de Eafit, en la exposición El color del deseo.

Para la curadora Sol Astrid Giraldo, la obra de Flor María no ha sido justamente reconocida. Luego de 70 años de vida y 50 años de carrera profesional, aún se conecta con las reflexiones contemporáneas de género y arte político actuales.

el cuerpo, un lugar donde expresar

Ha sido un tema recurrente el cuerpo, el color y los excluidos. Con “Petra y Micaela” comienza su serie Los amantes (1984), con el que gana el máximo galardón del XV Salón de Arte Joven del Museo de Antioquia. En la obra, dos personajes están entrelazados, desnudos –uno de ellos mirando al espectador– y con provocador mordisco. “¿Cuándo se había visto semejante atrevimiento en la pacata y casi inexistente tradición del arte erótico antioqueño?”, se pregunta la investigadora Sol Astrid Giraldo en el texto curatorial de la muestra.

La artista relata que era la conciencia, su espíritu y mundo interior la que la hacían ver los “seres” de otro modo: “Hice lo que quería y pinté homosexuales. Desde pequeña pensé que el color, el género, la sexualidad y la raza debían respetarse como son”.

En Susurros negros para pájaros blancos aparecen mujeres, “seres” de género ambiguo y afrodescendientes. Sol Astrid cree que lo que diferenció a la artista del común denominador fue que no los pintó “exóticos” ni los observó desde afuera bajo la mirada blanca, como un objeto de exhibición.

En la serie de Carnaval, sigue Sol Astrid, se interesó por el cuerpo libre y pagano, con una “explosión” de colores y de identidades sexuales de todo tipo.

ESA BÚSQUEDA CONCEPTUAL QUE HIZO

El color era más que una técnica. Cuando estudió en Bellas Arte encontró a los postimpresionistas que le ayudaron a definir su color: Gauguin, Toulouse-Lautrec. “Saca el negro, no le interesa el claroscuro y se interesa por la expresión. La encontró en los colores de una forma única en el arte colombiano”.

Flor María Bouhot fue alumna del acuarelista Emilio Botero, la muralista Lola Vélez –igual bellanita– y del pintor Álvaro Marín Vieco, de quienes aprendió técnicas y estructuras para aplicar en su pintura.

LA MIRADA A LOS EXCLUIDOS y estar al margen

En su periodo de Guayaquil comenzó a hacer retratos fotográficos de sus habitantes: prostitutas, excluidos, homosexuales y todo humano que quedaba por fuera de la ciudad sofisticada, explica Sol Astrid. “Siempre le interesó los márgenes, la ciudad salvaje”.

Quiso representarlos por fuera del canon de lo que “es” un cuerpo colombiano: “Si uno piensa en un Horizontes de Francisco Antonio Cano, uno piensa que eso es lo que debe ser un antioqueño y la representación de su cuerpo”, anota.

Eso es precisamente lo que muestra la exposición retrospectiva de Flor María Bouhot: el cuerpo, el deseo y la vida urbana desde las márgenes. A todo color.

Contexto de la Noticia

radiografía exposición en el centro de artes eafit

La muestra Los colores del deseo realiza una mirada retrospectiva a la obra de Flor María Bouhot (Bello, Colombia,1949), “cuya vida pictórica tiene uno de sus focos en la Medellín de los años 80, en los marginados, en el Guayaquil de aquel entonces”. La curaduría propone la obra de esta artista como la afirmación de un inédito cuerpo urbano. Es el tema que explorará a lo largo de su carrera en series como Los Amantes, Carnaval y Susurros negros para pájaros blancos. “Bebe de estrategias expresionistas y pop... con una desenfadada estética kitsch”, comenta Sol Astrid Giraldo, su curadora.

Ronal Castañeda

Periodista. Estudiante de maestría en Estudios y Creación Audiovisual.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Notas de la sección