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¿No leemos porque los libros son costosos?

  • En la reciente Fiesta del Libro y la cultura en Medellín la compra de libros fue notoria. FOTO Jaime Pérez
    En la reciente Fiesta del Libro y la cultura en Medellín la compra de libros fue notoria. FOTO Jaime Pérez
  • ¿No leemos porque los libros son costosos?
Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO | Publicado el 06 de enero de 2016
en definitiva

Hay libros de distintos precios, algunos que se salen del presupuesto de muchos colombianos. La solución para muchos es el formato digital. El dólar sí ha afectado a esta industria.

Hay una excusa recurrente cuando de leer se trata: que no se lee porque los libros son muy caros en Colombia. ¿Lo son? Depende del libro.

Los importados sí, por los costos que implica traerlos, y más en un momento en que el dólar sigue subiendo.

Gabriel Iriarte, director editorial de Penguin Random House, explica que la devaluación sí afecta a los importados, pero en su editorial se importan muy pocos para evitar el problema. Si el dólar estuviera más barato, de pronto lo harían, pero la solución es imprimir sus títulos de otros países aquí en Colombia, y así ahorrar costos.

No obstante, precisa que aunque a los locales el dólar los afecta menos, tampoco quedan libres: se importan algunas tintas o papeles, que pueden encarecer la producción, “pero es más manejable que la importación”.

El aumento, señala el librero Wilson Mendoza, dueño de Grammata, recae sobre las librerías y el cliente final, el que compra el libro. “El alza se lo ponen al libro y es más caro para los libreros”. Además agrega que las librerías independientes no siempre tienen la oportunidad de tener los libros por consignación, y ello implica comprarlos.

De ahí que algunas librerías, en lugar de conseguir libros importados en una editorial o distribuidor en el país, prefieran hacer la importación directo con la editorial extranjera. Ello da un margen de competencia mayor, y les sale más barato.

Sobre el dólar, Aura Bustamante, gerente administrativa de la librería Nacional, comenta que todavía no se ha sentido la devaluación, porque había un remanente de importaciones, pero se debe esperar a que las editoriales regresen de vacaciones para sentir el aumento en este 2016.

Eso, por supuesto, no les pasó a todos, porque no tenían el stock suficiente.

Hay lectores que han sentido ya el alza del dólar en sus compras. Darío Ruiz, escritor y crítico, lo califica de catástrofe. Se salvan libros de las editoriales que imprimen en el país, pero pequeñas españolas como Impedimenta o Nocturna, que estaban llegando con buenos títulos, ya no son asequibles. “Son excesivos los precios y ahí llega el dilema de si compro el libro o el trago. En mi caso tengo que comprar los libros”.

¿Qué es caro? Darío dice que si vale más de 40 mil pesos, lo es, y que él ya ha encontrado textos que ahora cuestan 90 mil, cuando antes eran de 50 mil pesos. El problema para él es que va a florecer la piratería. “Esos de 90 mil los van a vender a 12 mil”.

Varias opciones

El valor depende. Hay distintos libros, con diferentes precios. Los De Bolsillo han sido una buena opción porque han reeditado clásicos en ediciones que no cuestan tanto.

Gabriel expresa que en Colombia el mercado del libro ha crecido, “no mucho”, pero que hay crecimiento, y los De bolsillo han sido importantes para ello, y para que haya libros más asequibles.

Para él, los libros no son costosos, sino un argumento para no leer, de personas que viven en un país con un bajo nivel de lectura.

Sus cuentas son que el valor promedio de los libros es de 42 mil pesos, 13 dólares, “y eso es barato en cualquier país”.

El precio depende del tamaño del mercado. Si la edición es corta, costará más. Eso le pasa a muchas editoriales pequeñas, aunque trabajan de tal manera que compiten en precios, sin bajar calidad.

Célico Gómez, librero de Merlín, de libros de segunda mano en Bogotá, hace la diferencia entre nuevos y viejos. Los primeros son costosos, indica, los segundos no. “La gente consigue libros de segunda hasta de mil pesos, el que quiera leer, lee. Es como los niños, si el papá le dice lea un librito, el niñito se va a interesar, pero se la pasan viendo televisión”.

Los de segunda son una opción para conseguir títulos más baratos, y muchas veces se consiguen en muy buenas condiciones.

Wilson cree que encarecer el libro hace que al público de librería de viejo le vaya mejor, pero eso también nivela el mercado del libro. No todos quieren libros viejos, y las más recientes producciones solo van a estar en librerías de nuevo.

Eso sí, añade el librero, “hay mucha gente dispuesta a pagar bien por un libro. Me acaban de encargar uno que vale 580 mil pesos. Hay ediciones de Acantilado con precios de 130 mil, 140 mil pesos. La gente que le gusta leer sabe que eso puede pasar”.

Los libros objeto, por ejemplo, se valoran no solo por lo de adentro, sino por cómo lucen por fuera, y eso justifica los costos. En ese sentido, la valoración debe ser distinta, en tanto son de colección muchas veces.

Santiago Hoyos, abogado y lector, opina que “cuando uno está al tanto de todo el engranaje editorial, y no es un monstruo como Planeta o Penguin Random House, sino una editorial local, uno se da cuenta de que los libros bien hechos (desde el texto, hasta el producto) tienen el precio que tienen por alguna razón”.

El sueldo cuenta

Las miradas son distintas, e incluso según la capacidad económica. Por supuesto que para alguien que gane el salario mínimo, 683 mil pesos, no será una opción comprar un volumen de 90 mil. De 40 mil ya es elegir entre una necesidad básica y un libro. Primero hay que comprar comida, pagar servicios, arriendo.

Carolina Sitter, francesa que vive en Colombia, cuenta que cuando compara los precios de un libro en Francia con uno en Colombia, “frente al poder adquisitivo que hay aquí, me parecen muy caros para que la gente en general se anime a comprar”.

Para Wilson, sí son costosos en general, y eso ha hecho que muchas personas prefieran leer en digital o, más triste aún, en fotocopias.

Para revisar el precio se debe tener en cuenta, por supuesto, que en hacer un libro trabajan muchos, más allá del autor: editor, diseñador, diagramador, impresor, corrector de estilo. Un libro comercial suele tener una primera tirada de cinco mil ejemplares a 40 mil pesos cada uno. Es decir, es un negocio de 200 millones de pesos, donde el autor gana 10%, la librería 40 % y la editorial 50 %, con el que debe pagar los costos editoriales.

En irse por los digitales, no válida para quienes prefieren el objeto, si se compra en pesos, se nota el ahorro: Rayuela, de Julio Cortázar, en ebook puede costar 24 mil, en físico, la edición de los 50 años, 51 mil. La diferencia es de 27 mil pesos. Hay sorpresas, también, como La guerra no tiene rostro de mujer de Svetlana Alexiévich, la nobel de literatura 2015, que en ambos formatos cuesta 45 mil, porque está en su mejor momento comercial.

En dólares, por la conversión, pueden resultar más costosos, pero hay libros desde un dólar. Los piratas de Cartagena, un pequeño libro de la colombiana Soledad Acosta de Samper, está en Amazon en $0.99 dólares, unos $3.000. Aunque hay de todo, depende del autor y del libro.

Luego, en físico o en digital, y cuando de querer leer se trata, siempre está la posibilidad de prestar. Pasa que hay algunos que prefieren los suyos, y detrás, toda una industria editorial.

Contexto de la Noticia

informe ¿cuánto vale hacer un libro?

· 5 mil ejemplares a $25.000 pesos por libro es un negocio de $125.000.000. De ello, $12.500.000 son para el autor, $50.000.000 para el canal (librerías) y $62.500.000 para la
editorial.

Los gastos serían: $500.000 diseño de cubierta. $1.200.000 corrección de estilo ($6.000 por página). $600.000 diagramación ($3.000 por página). $20.000.000 impresión ($4.000 mil por libro).

*Estas suelen ser las tarifas en una editorial comercial.

Mónica Quintero Restrepo

Es periodista porque le gusta escribir. A veces intenta con la ficción, y hasta con los poemas, y entonces se llama Camila Avril. Le gusta la literatura, el arte y contar historias. Es periodista de Cultura y editora de Tendencias. Un día estudió Hermenéutica Literaria.

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