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Beyoncé, refundando Estados Unidos con su nuevo álbum, Cowboy Carter

  • Beyoncé, refundando Estados Unidos con su nuevo álbum, Cowboy Carter
02 de abril de 2024
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Cowboy Carter es el octavo álbum de estudio de Beyoncé, y el segundo de la trilogía que empezó en 2022 con Renaissance. Foto Getty.

Cowboy Carter, el octavo álbum de Beyoncé, reivindica la influencia afroamericana en la música country.

El mismo día de su publicación, Cowboy Carter, el más reciente disco de Beyoncé, batió un récord. Según Spotify, es el disco más reproducido en un solo día en lo que va de este año, tras superar las 76 millones de reproducciones el día de su lanzamiento el 29 de marzo.

Y aunque los números son cada vez más la medida para calificar la música, lo verdaderamente bueno y memorable de la música y del disco, todo lo que las cifras no dicen.

Cowboy Carter –Vaquero Carter– hace gala de todo el empalago nacionalista gringo en la portada, con Beyoncé haciendo de vaquera sobre un enorme caballo blanco y vestida con un atuendo con los mismos colores de la bandera de Estados Unidos que ella lleva en la mano izquierda, además de una cinta (como una banda presidencial) que le atraviesa el cuerpo en diagonal, y lleva escrito el nombre del disco, Cowboy Carter (Carter, el apellido de su esposo, Jay Z, sugiere que habla en nombre de familia, pero parece también hacer un guiño a The Carter Family, uno de los grupos más influyentes en la historia de la música folk entre los años 20 y 60, como diciendo que ellos son los nuevos Carter del country.

Así, Beyoncé se propia de algunos los símbolos nacionalistas y de la figura del vaquero, un ícono de la cultura Estadounidense, sobre todo del oeste, una especie de héroe, y sugiere, con esta imagen, que va a plantar bandera, a refundar la patria, que Estados Unidos es la nueva tierra de su familia, de los Carter.

Eso que representa la imagen se traduce perfectamente en la música. Cowboy Carter ha sido categorizado como un álbum de música country –una música asociada más a los hombres blancos, a los vaqueros, que a las mujeres negras–, pero Beyoncé lo lleva más allá, incorporando aspectos de soul, gospel, rock y R&B.

Al parecer, este disco –el segundo de la trilogía Renaissancesurge después de un mal momento. Beyoncé lo explicó en una publicación de Instagram:

“Nació de una experiencia que tuve hace años en la que no me sentí bienvenida... y estaba muy claro que no lo era”, dijo Beyoncé, refiriéndose a su presentación en los Premios de la Asociación de Música Country, en 2016, donde interpretó “Daddy Lessons”, una canción country de su álbum Lemonade. Durante su presentación y después, Beyoncé se encontró con reacciones burlescas y racistas.

“Debido a esa experiencia me sumergí más profundamente en la historia de la música country y estudié nuestro rico archivo musical... las críticas que enfrenté cuando entré por primera vez en este género me obligaron a superar las limitaciones que se imponían a mí”, dijo Beyoncé.

Esa declaración le da sentido y cohesión a este ambicioso proyecto de Beyoncé: un disco de 27 canciones, que incluye colaboraciones con grandes, pero no tan reconocidos artistas country como Tanner Adell, Brittney Spencer, Tiera Kennedy, Reyna Roberts, Shaboozey y Willie Jones, y con otros artistas de otros géneros, esos sí más reconocidos como Miley Cyrus, Post Malone, Stevie Wonder, Nile Rodgers, Jon Batiste y Rhiannon Giddens.

Cowboy Carter supone una reclamación. Beyoncé se hace un lugar en la música country, y ese lugar que ella reclama no es solo para ella y su familia, sino para la comunidad afroamericana.

El último verso de la canción que abre el álbum dice, entre otras cosas:

Solían decir que hablaba demasiado country

Y llegó el rechazo, dijeron que no era suficientemente country,

que no ensillaría, pero

si no es country dime ¿qué es?

Planté mis pies descalzos en tierra firme durante años.

Ellos no saben lo duro que tuve que luchar por esto

Cuando canté mi canción

Cowboy Carter es el octavo álbum de estudio de Beyoncé, una artista que se balancea perfecto entre la reivindicación y la provocación. Una experta equilibrista que sabe mezclar en su justa medida los intereses comerciales, las tensiones culturales y las experiencias personales en su música.

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