Si Hector Lavoe fue el pulido y reconocible aspecto exterior del Ferrari que impulsó a la salsa durante sus años de mayor octanaje —el que recibía todos los flashes—, desde el interior de la máquina, Adalberto Santiago fue un cilindro de su motor, que amplificaba junto a otras voces el sonido pesado que siempre le gustó al oyente exigente.
Así por ejemplo, si el tema “El rey de la puntualidad” habla con humor y cariño sobre la dispersión de Lavoe y su vocación por hacerse esperar, la canción se recuerda también por el telón de fondo memorable que supone tener a Santiago y otras leyendas de la voz salsera en el coro.
Un tono así de fuerte y decidido nos dejó joyas como “Vigilándote” con Roberto Roena; “Borinquen me llama” con Louie Ramirez; “Nadie...