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Magín Díaz, una leyenda viva de la música colombiana

Aunque nadie sabe a ciencia cierta la historia del Orisha de la Rosa, contarla es un reconocimiento a la historia oral.

  • El documental de Magín muestra su vida y obra, y está basado en una investigación realizada por Noname. Más información en la página de magindiaz.com. FOTO cortesía Diego M. Carranza
    El documental de Magín muestra su vida y obra, y está basado en una investigación realizada por Noname. Más información en la página de magindiaz.com. FOTO cortesía Diego M. Carranza

Magín Díaz es el personaje más reconocido en Gamero pero, en el país, su fama es proporcional a la de su corregimiento. Su nombre ha pasado desapercibido por más de 90 años, sin embargo, sus canciones se han convertido en himnos que representan la música tradicional colombiana.

Rosa qué linda eres es uno de ellos. En el país se popularizó por la versión vallenata de Carlos Vives, aunque antes había sido cantada en chalupa por el Orisha de la Rosa, como es conocido Magín, y difundida en bullerengue por la voz de Irene Martínez.

La letra de Rosa, recuerda el Orisha, la compuso luego de que la hija de un empresario de la compañía azucarera para que la que trabajó en su niñez lo rechazara por ser “un negro maluco”, pero la historia no la cuenta hoy Magín, que se esta quedando sordo y ciego. Lo hace Daniel Bustos director del proyecto El Orisha de la Rosa, que busca devolverle al juglar un poco de la riqueza que su música ha traído al folclor nacional.

Bustos, habló sobre la historia de Magín, y su proyecto.

La historia

Daniel conoció a Magín en Gamero, un corregimiento de Mahates, Bolívar, al que llegó luego de visitar San Basilio de Palenque. “Me aburrí mucho porque en Palenque me pidieron plata por hablar palenquero y comercializaban su cultura. Conocí a Guillermo Valencia, el tamborero de Petrona Martínez, y él me dijo que me iba a presentar a alguien que sí valía la pena”, contó.

Magín no sabe leer ni escribir, por eso nunca escribió sus canciones así él las haya inventado. No hay pruebas científicas o historiográficas que corroboren la autoría de sus letras, por ello Daniel piensa que visibilizar su historia es también reconocer el valor de la tradición oral.

“Luego de conocerlo quería meterlo en proyectos para que se beneficiara de los estímulos del Ministerio de Cultura”, explica Bustos, quien menciona múltiples personajes que antes habían tratado de sacar del anonimato la herencia cultural del juglar.

Según su cédula, Magín cumplió 95 años el pasado 30 de diciembre, pero el registro no es exacto porque solo se hizo cuando él ya era mayor. De su niñez recuerda el racismo y de su juventud su paso por grupos La Billos Caracas Boys e Irene Martínez.

Magín vive en Gamero con Acordeón, su perro, y una pensión de Sayco Acinpro de $750.000. Algunas veces, detalla Bustos, una de sus hijas lo acompaña con sus dos pequeños, nietos del maestro.

Cuando está solo se levanta temprano y, acompañado de Acordeón, camina las calles destapadas del corregimiento donde las personas lo respetan y le ayudan a pasarlas. Diariamente va donde su primo “El Mello”, quien toca con Magín. Allí ensayan y esperan a que resulte un concierto.

El proyecto

Noname, es la productora que busca reconocer el legado musical de Magín. En el 2014 iniciaron la grabación de su primer disco con un cartel donde Totó la Momposina, Petrona Martínez, Carlos Vives, Dizzy Mandjeku de República del Congo, Chango Spasiuk de Argentina y Celso Piña, son algunos de sus músicos.

La causa también cuenta con 19 destacados ilustradores como Liniers, Ceroker y Likmi, quienes sin ningún interés han querido devolver con su trabajo el incalculable aporte de Magín no solo a la tradición, sino también al jolgorio, a la alegría y la fiesta.

Andrea Marín Gómez

Comunicadora y redactora de moda, entretenimiento y farándula. Aprendiz de teatro, música y baile. Callejera y observadora profesional.

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