x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Reynier Ferrer, una obra para mirarse por dentro

Inquietantes Dicotomías es la primera exposición del artista cubano Reynier Ferrer en Sudamérica. Estará en la galería Duque Arango (Cra. 37#10A - 34) hasta el 18 de mayo.

  • Reynier Ferrer nació en La Habana, Cuba en 1979. Se formó como artista en la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro, también en La Habana. Foto Camilo Suárez.
    Reynier Ferrer nació en La Habana, Cuba en 1979. Se formó como artista en la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro, también en La Habana. Foto Camilo Suárez.
  • La obra de Reynier Ferrer se encuentra en Estados Unidos, Canadá, Cuba, entre otros. Desde el año 2000 ha participado en diferentes exposiciones individuales y colectivas. Foto Camilo Suárez.
    La obra de Reynier Ferrer se encuentra en Estados Unidos, Canadá, Cuba, entre otros. Desde el año 2000 ha participado en diferentes exposiciones individuales y colectivas. Foto Camilo Suárez.
  • Reynier Ferrer nació en La Habana, Cuba en 1979. Se formó como artista en la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro, también en La Habana. Foto Camilo Suárez.
    Reynier Ferrer nació en La Habana, Cuba en 1979. Se formó como artista en la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro, también en La Habana. Foto Camilo Suárez.
  • La obra de Reynier Ferrer se encuentra en Estados Unidos, Canadá, Cuba, entre otros. Desde el año 2000 ha participado en diferentes exposiciones individuales y colectivas. Foto Camilo Suárez.
    La obra de Reynier Ferrer se encuentra en Estados Unidos, Canadá, Cuba, entre otros. Desde el año 2000 ha participado en diferentes exposiciones individuales y colectivas. Foto Camilo Suárez.
Sara Kapkin

Tendencias

24 de marzo de 2024
bookmark

Las obras de Reynier Ferrer nunca se terminan de mirar. En cada cuadro hay demasiado colores, formas, texturas, capas, intensidades y experiencias. En esa suma de elementos cada uno ve algo distinto, lo que puede ver a partir de lo que ha vivido, de lo que piensa y siente. Con su arte abstracto, cada uno se ve a sí mismo. Le da forma y sentido a lo que ve afuera, a partir de lo que tiende adentro.

Hasta el 14 de mayo la obra de Ferrer se estará exponiendo en la galería Duque Arango, en el Poblado. Es la primera vez que este artista cubano, residente en los Estados Unidos, expone de forma individual en Sudamérica.

Son 30 obras que recorren los últimos 7 años del artista. Una gran oportunidad para conocer su trabajo y acercarse al arte abstracto. A propósito de su exposición, denominada Inquietantes Dicotomías, EL COLOMBIANO habló con Ferrer.

¿Cómo se interesó por el arte y la pintura?

“De niño estuve muy influenciado por el dibujo y las revistas de cómics, sobre todo argentinas y las rusas que eran las que me llegaban en Cuba. Tenía una tía que viajaba mucho a Argentina y me las traía porque a mí me gustaban mucho y dibujaba eso, dibujaba durante horas de noche, pero siempre la parte que más me gustó fue la parte creativa, entonces hacía ejercicios que mi mamá me ponía, que de un número sacara una figura, una forma, entonces siempre estuve muy familiarizado con esto de la forma y la parte subjetiva del asunto del proceso creativo”.

¿En qué momento decidió dedicarse de lleno a la pintura?

“En la adolescencia como que estuve un poco que no sabía... pero después de un tiempo me decidí a ingresar en la escuela. Hice las pruebas de la Academia de San Alejandro y primera intenta entré, gracias a las ganas que yo tuve y la voluntad que le puse y ahí me cambió la vida y toda la perspectiva. Mi vida tomó sentido y me convertí en un muy buen estudiante en la escuela de arte realmente”.

¿Cómo fue el paso del dibujo y el cómic del principio al arte conceptual?

“Fue un proceso como de evolución, porque ya me interesaba un poco más la espiritualidad, la forma, hacía como unas cabezas bien grandes y al principio como todo estudiante iba buscando mi línea y tenía influencias más marcadas pero luego me fue interesando la parte abstracta porque aparte que me daba mucha libertad, me sentía muy identificado con eso, además que me sentía que era mucho más interesante la impronta abstracta porque podía ser un poco más psicológica. Ya se me quedaba un poco chiquito la cara, la nariz las cabezas ya era como el pensamiento. El ser humano está presente en mi obra aunque esté descompuesto, pero es como el reflejo ese espiritual, mis pinturas son como paisajes psicológicos. Yo los veo así”.

¿Cómo es el proceso creativo? ¿Qué lo lleva a pintar?

“Es muy pasional. Yo trabajo varios cuadros a la vez porque una vez que arranco es como un ritual, es una cosa muy fuerte que no puedo parar entonces me paso horas ahí en varios cuadros a la vez porque como trabajo con óleo, para que se vayan secando y no parar”.

¿Cómo empieza?

“Usualmente empiezo con papeles, haciendo dibujos, bocetos, sketches, como haciendo planos como para calentar y luego, sin ninguna premeditación, empiezo con la tela en blanco a jugar con todas las líneas, los planos, las manchas. A veces una sola mancha a mí me dice mucho y por ahí voy construyendo, sacando un poco, como buceando dentro de mí. Así voy sacando toda esa forma, a veces me apoyo en textos, en libros que me leo, que copio frases, o canciones que estoy oyendo que me llevan a ese estado también. Oigo mucho jazz, mucha música con trompeta, mucha música instrumental también”.

Va provocando esos estados...

“A veces me siento como que estoy conectado con algo no mágico-religioso, sino algo que me da una señal y yo solo soy la herramienta... A veces ni se como explicarlo. La música me ayuda mucho porque me hace entrar en esos estados, me ayudan a imaginarme muchas cosas. Yo recepciono el sonido y lo canalizo en formas, en experiencias, en movimientos. Yo tengo que aprovechar y dejarlo que salga sin preguntarme qué es, de dónde vino, qué significa, eso no me interesa. Lo que me interesa es canalizarlo todo”.

¿Cuándo siente que termina? Que la obra está lista...

“Hay como un diálogo con la obra que me lo va pidiendo. A veces me tengo que irme del estudio y dejar el cuadro a un lado y verlo en tres o cuatro días. Ya vengo con otra... Ya se me quita esa fiebre que tengo en ese momento, que a veces es muy tormentoso el proceso. Como que lo sufro. No sé, es tan profundo que es un poco difícil de explicar. Es como que él me dice”.

Hay espacio para el azar, para dejar que las cosas pasen...

“Sí. Yo dejo que esas cosas fluyan. Eso parte también de una carencia, de que muchas veces no siento esa honestidad y esa espontaneidad en muchos aspectos, en la sociedad y como soy cubano también necesito esa libertad que no tuve. De alguna forma son gritos que doy por lo menos en mi estudio”.

¿Cómo ha sentido la reacción de la gente a sus pinturas?

“Me impresiona. Yo hago un trabajo un poco intimista, lo hago metido dentro de mí mismo, pero me interesa mucho la reacción de las personas cuando se enfrentan al cuadro porque ven muchas, muchas imágenes e historias. Se identifican a ellos mismos según su experiencia de vida. Ven cosas que yo no había pensado y eso es maravilloso”.

¿Por qué trabaja formatos tan grandes?

“Bueno, imagínense, es como mirar a las nubes. Uno mira a las nubes en un cielo grande y mientras más grande, mejor se puede ver. Y para mí es más cómodo también por la libertad que me da para trabajar con mis manos y con todo mi cuerpo. A veces parece que es como una especie de danza.

“Cuando convives con la obra puedes ver como que se mueve. Yo veo que los cuadros se mueven y me hablan y cambian y depende de mi estado de ánimo también. Eso es muy bonito porque es como que si la imagen nunca muriera. Como todo el tiempo estaba renovándose. Lo voy viendo a través del tiempo. Y cambia”.

Como la vida.

“Exactamente”.

Hay 26 obras expuestas ¿Qué abarcan de su trayectoria?

“Si, son 7 años de trabajo. Hay obras ahí que yo pinté a unos meses de haberme convertido en padre por primera vez y estaba con toda esa emoción y todo aquello. Hay obras que hice confinado por la pandemia. Tiempos muy duros. Hay muchas etapas ahí. Me despertó mucho sentimiento ver la exposición porque 7 años parece poco, pero uno vive mucho en ese tiempo”.

Club intelecto

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto
Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida