El Ritmo Exótico es como un corrientazo. Suena afuera y repica por dentro. Es una música para bailar, para el cuerpo. Moverse es inevitable.
Antes de que fuera música, fue baile, el baile exótico. Nació hace más de 10 años en las calles y las discotecas de Quibdó. Sus pioneros mezclaron canciones conocidas para hacer algo nuevo, algo diferente. Con el tiempo y el aporte de grupos del tipo de Los Dioses del Ritmo, el género ha tomado forma y ahora quiere tomarse al mundo.
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Los Dioses del Ritmo se pusieron esa tarea y empezaron este año con el lanzamiento de Cuellos Blancos, el primer sencillo de su próximo disco Suena Bien.
–En el Pacífico tenemos mucha riqueza musical y nosotros lo que estamos haciendo con nuestra propuesta es coger toda esa raíz autóctona y fusionarla con lo contemporáneo, con música internacional –dice Luigy Boy de Los Dioses.
–Este trabajo lo hicimos con el objetivo de proyectarlo internacionalmente. Nosotros ya hemos hecho un camino sólido con los sencillos y el álbum anterior, 2070. Con este queremos llegar al siguiente nivel, sentimos que ya es hora –cuenta La Meaya.
Cuellos Blancos es un manifiesto, una declaración de principios, habla de poder, territorio, de saqueo y promesas incumplidas. Es una denuncia que busca señalar las estructuras de poder que han oprimido a las comunidades del Pacífico colombiano, pero es también una celebración de la vida, de la solidaridad, la alegría. Es una canción para bailar y reclamar al mismo tiempo.
Por eso es el primer sencillo del disco, porque es la base. Allí se estructura la propuesta de Los Dioses, una música de fiesta que puede revolucionarlo todo. Música para bailar y pensar, o pensar bailando, porque abarca la vida, entiendo que lo que carcome la cabeza, pasa primero por el cuerpo, se siente ahí. El ritmo exótico libera.
–Esta música entra por el cuerpo, se hace con el cuerpo. El cuerpo es el centro del gozo, del disfrute, es una ritualidad liberadora a través de la música. Esto no lo va a hacer nunca una inteligencia artificial, podrá hacer otra cosa, pero estos muchachos son lo que son y tienen sabiduría de calle, gozo, conciencia de donde vienen y un poder y un talento impresionante –anota Iván Benavides, productor del disco.
Las palabras de Iván suenan a presagio, pues en su trayectoria de músico y productor, ha acompañado algunos de los trabajos más importantes y revolucionarios de la discografía nacional, entre ellos La Tierra del Olvido, de Carlos Vives, Un fuego de Sangre Pura, de Los Gaiteros de San Jacinto o Somos Pacíficos, de ChocQuibTown.
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Los Dioses parecen ser los llamados a continuar el legado de ChocQuibTown y a sacar del letargo la música de fiesta, tan enfocada en el mainstream y por eso mismo tan desentendida de la vida y repetitiva en sus sonoridades.
La música de Los Dioses es una invitación a escuchar con el cuerpo, a dejarse atravesar y moverse libremente.
Cuellos Blancos es apenas una muestra de lo que está por venir.
–Este tema es el abrebocas de una tremenda descarga que viene más adelante. El corrinche que viene de aquí para adelante es bárbaro –precisa Iván.
Suena Bien fue producido por el maestro Iván Benavides y coproducido por el maestro Tino Herrera, el trabajo cuenta con el respaldo de La Corporación Manos Visibles, a través de su programa Pacífico Master Beat, con el que la corporación impulsa la producción y circulación de artistas afrodescendientes e indígenas emergentes.