Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8
Medellín fue una fiesta continental gracias a la gesta de Nacional. Emoción.
Carros disfrazados con banderas, de cuyo interior salían las cabezas ilusionadas de hinchas verdes, pitos y aplausos se empezaron a sentir desde la noche anterior a la final.
Seis, cinco, cuatro horas faltaban para el juego y la gente ya abandonaba sus trabajos: los más afanados para ir al estadio, los otros para reunirse en uno de los múltiples sitios que la ciudad prestó para sobrevivir a la ilusión.
Mientras el estadio preparaba el tifo y el espectáculo de luces, en los bares y parques de El Poblado, El Lleras, La Motta, la 70, Manrique, El Salvador, Centro y el resto de la ciudad, los ansiosos hinchas empezaban a gastar las uñas, otros enrojecían sus palmas con aplausos y otros desde ya se ponían afónicos.
Fue el gol de Miguel Borja el que...