Pico y Placa Medellín
viernes
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Cuando nadie lo imaginaba, Chris Froome sorprendió al lanzar un ataque incontestable en pleno descenso, maniobra suicida que aún se mantiene presente en la mente de los espectadores del ciclismo.
Ese día, a tumba abierta, a una velocidad que promediaba los 90 kilómetros por hora, el británico cimentó lo que sería su tercera conquista en el Tour de Francia.
Era la octava etapa de la carrera con final en Bagnères-de-Luchon, donde no solo entró victorioso sino que se apoderó de la camisa de líder y que protegería hasta el final en París.
Pero para hacerlo tuvo que superar varios retos, de los cuales salió airoso como si se tratara del mismísimo Forrest Gump, como lo apodaron en las redes sociales.
El nacido en Nigeria, pero nacionalizado inglés,...