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Koen Bowman, el inesperado rey de la montaña del Giro de Italia

El neerlandés, de 28 años, conquistó su segunda etapa en la ronda italiana, en la que Richard Carapaz defendió el liderato a dos días del final. Gaviria fue protagonista.

  • Koen Bowman, el inesperado rey de la montaña del Giro de Italia
Mauricio López Rueda | Publicado el 27 de mayo de 2022

Hasta hace un par de semanas, Koen Bowman era un completo desconocido en el ciclismo, y ahora, en cambio, es una estrella, no solo en su tierra, Países Bajos, sino en todo el mundo.

Este viernes ganó su segunda etapa en el Giro de Italia, con final en el Santuario de Castelmonte, y de paso se aseguró el título de la montaña de la Corsa Rosa, por lo que el próximo lunes llegará vestido de azul a su natal Ulft, pequeña ciudad de la provincia de Gerdenland, donde está ubicada la hermosa catedral de San Antonio.

Diez mil habitantes tiene Ulft, y de todos, Bowman, de ahora en adelante, será el más famoso, al menos hasta que se disputen los Juegos Olímpicos de París y algún canoero se destaque en las aguas del Sena.

Bowman es una de esas buenas noticias del ciclismo actual, al igual que Santiago Buitrago. Ha sido protagonista desde el inicio de la carrera, en Hungría. Desde que apareció la montaña se ha apuntado en casi todas las fugas.

No fue sorpresa

Su primer golpe lo dio en la etapa 7, con llegada a Potenza.

Allí ganó en un día a puro ritmo neerlandés, pues también fueron noticia Wilco Kelderman, Buake Mollema y Tom Dumoulin. Bowman, de 28 años y gregario del Jumbo Visma, es ahora el mimado de Frans Maassen y Erik Dekker.

“No me lo puedo creer. Jamás pensé en ganarme siquiera una etapa en el Giro, y ahora tengo dos. Es algo irrepetible, algo impensado”, dijo pletórico el rubio con cara de Solskjaer.

Y saber que cuando chico pensaba en ser profesor de matemáticas, pero le pudo el pedal. Veía pasar tanto ciclista por su casa, rumbo a Alemania o a Bélgica, que un día les pidió una bicicleta a sus padres, y quedó hipnotizado.

Bowman también hizo cross cuando era juvenil, y se aventuró a la vez en el ciclomontañismo, pero la ruta es lo que más lo mueve.

Llegó a 294 puntos en la montaña, cifra inalcanzable para Giulio Ciccone, segundo en la clasificación con 103 unidades.

Ganó de punta a punta

El neerlandés se escapó junto a otros once corredores, entre ellos Fernando Gaviria (UAE), quien ganó además un sprint intermedio a falta de 117 kilómetros de la meta. También estaban Mauro Schmid, suizo del Quick Step; Alessandro Tonelli, italiano del Bardiani; Attila Valter, húngaro del FDJ; y Andrea Vendrame, francés del Ag2r.

Luego, Gaviria fue quedando rezagado, y aunque llegó a estar a 30 segundos de volver a conectar a los punteros, le faltaron las fuerzas antes de la cima de Kilovrat.

Allí los fugados tomaron distancia y luego se perdieron en el descenso. Solo el austriaco Tobias Bayer, del Alpecin, pudo perseguirlos, pero también él se fue quedando en el largo camino hasta el santuario.

Entre tanto, en el grupo de favoritos nadie parecía tentado a los ataques, y eso que al líder Carapaz se le había caído otro gregario, Richie Porte, quien decidió retirarse para ir a abrazar a sus hijas y pensar en las dos grandes vueltas que quedan.

El colombiano Buitrago, tras su faena en Lavarone, trabajó como maquinista del Bahrain, marcando a los rivales y poniendo paso a sus líderes Landa y Bilbao, quienes ya lo tratan como un “capitán” más de la escuadra árabe.

Tras el triunfo de Bowman, por fin llegó la emoción de la confrontación de la general individual.

Hindley, distanciado del ecuatoriano por 3 segundos, tiró pedal en las duras rampas del Friuli, pero no pudo sacar de rueda al de Carchi, quien al final incluso se permitió embalar como si fuera Peter Sagan, y pasó primero por meta, al menos, para dar a entender que él, solo él, es el patrón de la carrera.

Dos etapas quedan en la corsa rosa de 2022. Este sábado, montaña a la antigua desde Belluno hasta la Marmolada, 168 kilómetros con el Passo Fedaia como cenit; y luego la crono de Verona, el bello escenario del amor entre Romeo y Julieta, la historia que, como el Giro, simboliza el Amor Infinito.

Koen Bowman, otra de las sorpresas en el Giro de Italia. FOTO: GETTY


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