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El ajedrez 960, la revolución ‘freestyle’ impulsada por Magnus Carlsen

Aburrido del circuito clásico y apoyado por un mecenas alemán, el noruego Magnus Carlsen, mejor jugador de ajedrez de la última década, dio un paso para innovar hacia un juego más creativo, la variante 960 o ‘freestyle’.

  • El El noruego Magnus Carlsen ostenta en su palmarés 17 títulos de campeón mundial contando las diferentes modalidades. FOTO AFP
    El El noruego Magnus Carlsen ostenta en su palmarés 17 títulos de campeón mundial contando las diferentes modalidades. FOTO AFP
27 de marzo de 2024
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El noruego Magnus Carlsen, estrella del ajedrez mundial, junto con el rico empresario alemán Jan-Henric Buettner, quiere situar en el centro del debate una variante del juego, el ajedrez 960, o ajedrez aleatorio, de la cual el mítico ajedrecista estadounidense Bobby Fisher fue un gran admirador.

En el ajedrez 960 las reglas de movimiento de las piezas son idénticas, pero la posición de salida se elige por sorteo antes de la partida entre 960 combinaciones posibles, número que da nombre a esta variedad de juego.

Hay pese a todo algunas reglas para la formación de combate: los peones se alinean como en el ajedrez tradicional, en la segunda fila, por delante de las demás piezas; el rey tiene que situarse entre las dos torres; en cada bando los alfiles tienen que situarse en casillas de distinto color; y la posición de blancas y negras es simétrica.

Con 960 posibilidades de arranque, es inútil memorizar las aperturas de cada partida, como ocurre en el ajedrez clásico, donde cada posibilidad con sus variantes está grabada en la memoria de los grandes ajedrecistas.

Con estos ingredientes, los organizadores prometen partidas más creativas desde el principio, abiertas, con más errores y vuelcos inesperados.

Esta variante “es una pequeña revolución”, señaló la jugadora georgiana Keti Tsatsalashvili. “Pone en el aire todas las teorías del juego que se aprenden, es interesante, pero también difícil para nosotros salir de nuestra zona de confort”, añadió.

Si la variante tiene éxito, podría transformar el mundo del ajedrez como lo ha hecho la relevancia creciente de las partidas por internet a partir de la pandemia de covid-19, con el aumento de torneos en línea con mayores dotaciones.

El ejemplo de la ATP

Pero la variante 960 no es la única innovación aportada por Carlsen a su deporte: los torneos se disputan en dos tiempos, con clasificaciones y fases finales de eliminación directa y tiempo de juego reducido.

El noruego critica desde hace tiempo los formatos actuales, principalmente las partidas largas para el título mundial más prestigioso.

De manera voluntaria abandonó su corona planetaria en 2022 y rechazó participar en el torneo de candidatos que debe designar en abril al aspirante a derrotar a su sucesor, el chino Ding Liren.

Para llevar a cabo su revolución, Carlsen invitó en febrero a ocho de los mejores jugadores del mundo para un torneo 960 en Weissenhaus (Alemania), en una lujosa propiedad de su mecenas.

A mediados de marzo pasó a la velocidad superior y anunció un circuito con cinco torneos entre finales de 2024 y 2026. Los 25 mejores jugadores en activo en la clasificación mundial fueron invitados y han respondido de manera favorable, sin duda atraídos por la dotación, muy superior a la de los torneos clásicos, con la ambición de alcanzar un millón de dólares en juego en las fases finales de la competición.

El objetivo es convertirlo en “comercialmente tan exitoso como la ATP para el tenis”, señaló el patrocinador alemán en un comunicado.

La FIDE, expectante

El movimiento se produce fuera del circuito oficial gestionado por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE).

“Llamé varias veces a Jan-Henric Buettner y hemos empezado con buenas bases para, espero, futuras cooperaciones. Estamos todavía hablando”, declaró Emil Sutovsky, presidente de la FIDE.

“Está bien tener nuevas energías, hace progresar a todo el mundo”, añadió.

A pesar de los medios, tanto económicos como técnicos, el ‘freestyle chess’ debe todavía consolidarse entre los aficionados.

“Viendo una competición 960, incluso yo tenía problemas para seguirla”, admite Keti Tsatsalashvili, que forma parte de las 100 mejores jugadoras del mundo.

“Creo que el juego es más complicado, que puede ser excluyente para los principiantes”, confirma Kevin Bordi, presentador de la primera cadena de ajedrez en Francia en internet, Blizstream.

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