El camino de los técnicos despedidos en el segundo semestre del año lo abrió Fernando Pecoso Castro. Desde su salida del Bucaramanga, el 30 de julio, ya van siete timoneles que cesaron, lista que se completó con Héctor Cárdenas (Cali).
Castro resistió cinco partidos en la Liga Águila-2. Los directivos del conjunto Leopardo no soportaron que, en cinco salidas, contabilizara cuatro derrotas y un empate. Además peligra con el descenso.
Agosto fue el mes en el cual salieron más estrategas: Ismael Rescalvo, de Envigado (2 de agosto); Óscar Pérez, Rionegro (6); y José Eugenio Hernández, Tolima (22). El 2 de septiembre, para que no se perdiera la costumbre, el turno fue para Hernán Torres, el mismo que ascendió al América.
Octubre 15 y 17 no podían ser la excepción y, en un lapso de 48 horas, dos orientadores ya no están más en el banco de sus equipos.
Lo sucedido con Juan José Peláez sorprendió porque, minutos después de asistir a la rueda de prensa, luego de la derrota en el Atanasio Girardot ante Junior (1-3), se conoció que no era más el manejador del Medellín. Según el presidente del club rojo, Eduardo Silva, “hubo mutuo acuerdo”.
El lunes se dio la ida de Héctor Cárdenas, también por convenio, y después del empate en casa 1-1 con Equidad que privó al Cali de ingresar al grupo de los ocho. Tiene 19 y está en el puesto 11.
Todo lo anterior ratifica que a los técnicos los mantienen los resultados y poco valen los procesos. Todo es a corto plazo .
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