Después de permanecer durante once fechas (desde la octava) entre los ocho primeros de la Liga Águila-2, el Envigado salió de este selecto grupo cuando solo resta una jornada para el cierre de la fase clasificatoria.
La derrota por 1-0 con el Cali, que llegó a 31 puntos, ayer en el estadio Palmaseca, aumentó el suspenso del conjunto del sur del Valle de Aburrá que, con 29 unidades, deberá esperar hasta el fin de semana del 20 de noviembre para saber si entra a la fiesta definitiva. En esa ocasión se enfrentará a Cortuluá en el Parque Estadio Sur y deberá ganar para llegar a 32 puntos.
Muchas veces el Cali acudió a la pierna fuerte ante un árbitro (Hervin Otero) complaciente con el equipo local. Razón tenían los integrantes del conjunto visitante que continuamente protestaron.
Tras el gol de Hárold Preciado (35’), en una acción individual de lujo en la que dejó “congelados” a los jugadores rivales, los naranjas reaccionaron y llegaron con peligro a predios del arquero Camilo Vargas, pero les faltó más decisión en la puntada final.
Cada vez que Cristian Arango y Duván Vergara encararon a los zagueros azucareros los complicaron, en especial a Aquivaldo Mosquera, a quien le perdonaron la tarjeta roja tras una falta sobre Vergara cuando ingresaba al área.
Cali se fue ganador al descanso porque aprovechó una de las tres opciones que generó. Fue más claro en el último cuarto de cancha y si bien lució desordenado por momentos, le sobraron ímpetus y ganas ante la necesidad que tenía de sumar los tres puntos.
En la etapa complementaria el Envigado salió en busca del empate, pero con precauciones ante un rival rápido en las transiciones y en el juego aéreo que exigió al arquero Jéfersson Martínez.
La diferencia de gol será determinante en la definición de las casillas y eso lo sabe el técnico Ismael Rescalvo que es muy calculador.
Como en la etapa inicial, Envigado terminó lanzado al arco caleño, de nuevo sin fortuna. Ahora tendrá varios días para preparar la última batalla en su estadio.
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