En la lista que entregó José Pekerman con los 35 preseleccionados para el Mundial de Rusia resaltan 17 jugadores que tienen entre ellos una condición particular: todos salieron del fútbol colombiano, con 20 años de edad o menos, con destino al exterior (ver uno por uno).
La cifra, del total de futbolistas que consideró el entrenador argentino como los mejores exponentes del balompié nacional, ilustra fielmente el fenómeno que se vive desde hace varios años en el país: la partida prematura de jóvenes deportistas rumbo a las ligas de Latinoamérica y Europa, principalmente.
En el informe del Cies Football Observatory, grupo internacional de estudio y análisis sobre este deporte, Colombia es, según el último reporte de Fifa, el noveno país que más jugadores exporta. Es, además, la tercera liga en Suramérica que más futbolistas pone en otros países: Brasil (1.236) y Argentina (760).
Es una situación de aristas tan distantes como posibles. Por un lado, representa el crecimiento del mercado colombiano y su posicionamiento en relación con otras ligas.
La experiencia a temprana edad de varios de los jugadores en las principales ligas del mundo, como los casos de James Rodríguez y Falcao.
También mostró sus bondades en los resultados alentadores de la Selección Colombia en los últimos cinco años y que le permitió asistir a dos mundiales, y tener su mejor figuración en Copas Mundo, en Brasil-2014 (4°s de final).
Sin embargo, también hay factores negativos en torno a la fuga de jóvenes promesas del balompié. Uno de estos, la pérdida de buenos exponentes que ayuden a aumentar el nivel competitivo de la Liga.
También, la voracidad con la que el actual mercado, a través de empresarios e intermediarios que, en muchos casos, dificultan que los procesos formativos de los futbolistas concluyan como corresponde.
“De ahí que tengamos una cantidad de futbolistas que despuntan rápidamente y se pierden pronto, porque no tienen las competencias profesionales y personales para asimilar su paso al fútbol internacional”, sostiene Óscar Pérez, actual técnico de las divisiones menores en Independiente Medellín y curtido adiestrador de jóvenes.
Esto plantea grandes retos para los clubes del balompié nacional, pues son ellos los encargados de mantener un equilibrio entre el beneficio que pueden percibir por las altas tasas de transferencias de prospectos, pero también garantizar que el espectáculo del fútbol local no se resienta con la ausencia de figuras que pueden marcar diferencia y determinar el nivel de la liga y la figuración de los conjuntos nacionales en Copa Libertadores y Copa Sudamericana.
“La campaña de Colombia en Rusia seguramente impulsará o frenará esa proyección de transferencias de los futbolistas de este país. La Copa Mundo es el escenario macro en el cual un país no solo busca luchar por el título, sino vender, entre comillas, su producto, es decir sus jugadores y su estilo de juego”, expone el técnico colombo-argentino Oscar Quintabani.
Como sea que resulte este Mundial, para el estratega es fundamental reforzar algunas pautas desde la institucionalidad; es decir, desde la Dimayor -entidad que rige el balompié local- para regular y optimizar el tema de la venta de juveniles, y que esto se configure, en más que un mero ingreso para los clubes a corto plazo, en un crecimiento sostenible de este deporte en Colombia tanto en su aspecto económico como competitivo.
A continuación se exponen cuatro puntos cruciales para entender mejor cómo beneficia y cómo afecta la fuga de talentos, con casos, cifras y algunas voces de los protagonistas en el entorno del fútbol y el contexto internacional .
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