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Modric, el hombre al que la guerra lo hizo más fuerte

  • Luka Modric, el mejor jugador de la Fifa en este año. FOTO efe
    Luka Modric, el mejor jugador de la Fifa en este año. FOTO efe
Por efe y redacción | Publicado el 26 de septiembre de 2018
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partidos, como profesional, acumula el volante croata desde su debut en 2003.

Luka Modric que, siendo niño, huyó de la guerra de los Balcanes tras el asesinato de su abuelo, se ve reconocido con premios individuales a los 33 años, en plena madurez, tras su gran temporada con el Real Madrid y Croacia.

Convertido en el mejor futbolista de la historia de su país, la vida de Modric no fue sencilla. El fútbol fue el mejor refugio para una realidad difícil de asimilar para un niño. Lejos de cualquier infancia común, la explosión de la guerra de los Balcanes atacó directamente a la humilde familia de Luka en la aldea de Zaton Obrovacki. Con 6 años, vio cómo su abuelo, con su mismo nombre, era asesinado por militantes serbios.

Su padre se enroló en las filas croatas que batallaron por la independencia mientras el pequeño Luka escapaba del horror junto a su madre, Jasminka, y su hermana pequeña Jasmine. Y con su inseparable balón.

Hasta alojarse en un modesto hotel de Zadar, pasó por albergues para refugiados.

Lo que al día de hoy tiene presente Luka fue la cantidad de niños con los que podía jugar al fútbol sin salir del hotel por el peligro que corrían.

La mala alimentación que le dieron perjudicó su físico y a los 10 años regresó a su hogar para dar los primeros pasos en el fútbol en la cantera del Zadar, después de haber sido rechazado por las canteras de los grandes clubes croatas por su físico endeble y sus piernas delgadas.

Con 16 años fue fichado por el Dinamo de Zagreb y lo primero que hizo para huir de la vida de hotel fue comprar con su primer sueldo una casa a sus padres.

Con dos cesiones, al Zrinjski Mostar de Bosnia-Herzegovina, donde fue mejor jugador del torneo, y al Inter Zapresic croata, en el que, tras ser nombrado jugador revelación, su carrera entraría en una velocidad de crucero que ya nadie frenaría.

No pasó inadvertido al radar del Tottenham, que no dudó en ir por quien sería, en aquel momento, el fichaje más caro de su historia (31 millones de dólares).

Allí creció tras un inicio marcado por las lesiones. El volante bajito y veloz, que atraviesa líneas enemigas con lucidez para el pase, encontró en el estilo inglés un sitio perfecto para sus cualidades. Y se convirtió en el gran objetivo del Real Madrid, el gran deseo de Luka, que tuvo que declararse en rebeldía para salirse con la suya. 35 millones de dólares más incentivos provocaron el traspaso.

Con él al mando, llegaron la décima, y tres Champions más consecutivas.

Jugador que marca época al que terminó de catapultar un Mundial 2018 en el que sólo le faltó el broche de ganar la final. Su familia fue el centro de su discurso. Con la que superó los momentos más duros que un niño puede vivir.

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