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¿Por qué Alexis García no ha vuelto a dirigir al Atlético Nacional? El capitán rompe el silencio

En esta entrevista, Alexis García revela historias poco conocidas del defensor Andrés Escobar y recuerda su lado más humano. El maestro Alexis también confiesa que estuvo a punto de volver a dirigir a Nacional, un anhelo que aún guarda.

  • El técnico Alexis García habló sobre Atlético Nacional, Andrés Escobar y Selección Colombia en una amena charla. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
    El técnico Alexis García habló sobre Atlético Nacional, Andrés Escobar y Selección Colombia en una amena charla. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
08 de marzo de 2026
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Alexis García es una de las voces más respetadas del fútbol colombiano. Capitán histórico de Atlético Nacional, entrenador durante décadas y formador de varias generaciones de futbolistas, el técnico reflexiona con profundidad sobre el juego, la sociedad y la memoria.

En esta conversación recuerda su amistad con Andrés Escobar, revive la madrugada en que recibió la noticia de su asesinato, analiza el fútbol formativo, cuenta los dilemas que vivió como entrenador en una final continental y responde a una pregunta que durante años se han hecho los hinchas: por qué no ha vuelto a dirigir a Atlético Nacional.

Usted compartió mucho con Andrés Escobar. ¿Cómo lo recuerda hoy?

“Yo me he vuelto muy selectivo con los recuerdos y Andrés me trae siempre las cosas buenas. Aunque era más joven que yo, hicimos una amistad muy grande. Con Andrés era imposible que alguien no pudiera ser amigo de él”.

Muchos lo recuerdan como un hombre muy serio. ¿Era realmente así?

“No, para nada. La gente lo veía como un tipo serio, pero Andrés era el payaso más grande que había. Era el mamagallista mayor. En esa época se usaba el afro y a Chonto Herrera lo despeinaba a cada rato para sacarlo de quicio. Era un tipo excepcional”.

¿Qué era lo que más le impresionaba de su personalidad?

“Que era un ser humano puro. De verdad. Yo le conocí lo mejor del ser humano, porque él en esencia era una persona divina, especial. Me queda muy difícil hablar de Andrés, la verdad, porque fue un amigo muy importante”.

Se habla mucho del futbolista, pero poco de lo que hacía por fuera de la cancha.

“Exactamente. Mucha gente no sabía que en el colegio Calasanz Andrés tenía diez niños becados. Eso lo sabíamos muy pocos: el rector Julio Uribe, Andrés y yo”.

¿Él sostenía esas becas personalmente?

“Sí. Y no solo eso. Nosotros también sosteníamos una fundación de niños desnutridos. Íbamos a Itagüí a visitar esos lugares donde había niños que no tenían comida. Hoy parece increíble, pero en Antioquia había muchos casos de desnutrición”.

¿Lo hacían en silencio?

“Totalmente. Andrés hacía muchas cosas sin que nadie se enterara. Íbamos de vez en cuando, ayudábamos, compartíamos con esos niños. Ese era Andrés: un tipo que hacía el bien sin necesidad de mostrarlo”.

¿Usted habló con él poco antes de su asesinato?

“Sí. Cuando terminó el Mundial me llamó y me dijo: ‘Capi, salgamos a hacer algo’”.

¿Y qué pasó esa noche?

“Yo le dije que saliéramos a comer. Pero él me dijo: ‘No, vamos a oír música’. Y yo le dije: ‘Andrés, este no es el momento para eso’”.

¿Por qué tomó esa decisión?

“Primero porque yo no soy un amigo para rumbear. A mí no me gusta salir a bailar ni a trasnochar. Y además sentía que no era el momento. Entonces no salí con él. Creo que al final salió con Juan Jairo Galeano”.

¿Cómo se enteró de lo que había pasado?

“Fue una llamada de René Higuita, por ahí a las tres y media o cuatro de la mañana”.

¿Qué le dijo?

“Me dijo que habían matado a Andrés. Pero yo le pregunté: ‘¿Cuál Andrés?’. Yo jamás me imaginé que era el nuestro”.

¿Qué pasó después?

“El “Loco” me dijo que me recogía. Yo ni siquiera alcancé a bañarme. Me vestí como pude y él llegó en minutos a mi casa, porque maneja a su manera”.

¿Tuvieron que ir al anfiteatro?

“Sí. La familia de Andrés no estaba en Colombia, estaban en Estados Unidos. Entonces nos tocó prácticamente ir a hacer el reconocimiento”.

Debe haber sido un momento muy duro...

“Muy duro. No hay nada más doloroso que ver a un compañero tirado ahí. Eso fue realmente devastador”.

Con el paso de los años, ¿cómo ve usted a la sociedad actual?

“Hoy todo se volvió muy superficial, muy rápido, muy desechable”.

¿A qué se refiere exactamente?

“Una vez leí una frase que me marcó: decía que hoy hay pechos muy grandes y corazones muy estrechos. Mentes con mucha información, pero con poca formación”.

¿Qué cree que estamos perdiendo?

“Los valores básicos. Con los años uno entiende que lo más importante es la familia, volver a la casa, respetar a los mayores. Por eso las sociedades orientales son tan fuertes: porque respetan la sabiduría y la experiencia”.

Usted ha sido crítico con lo que ocurre en el fútbol formativo...

“Sí, porque me duele mucho. Hace poco vi una final de un torneo sub-13 donde había peleas en la tribuna, peleas en la cancha, sombrerazos, patadas voladoras”.

¿Qué sintió al ver eso?

“Me dolió en el alma. De verdad. Ojalá no estemos perdiendo una generación por tanta presión, por tanto afán de figurar y por tanta polarización”.

¿El problema empieza en los padres de familia?

“Claro. Los niños están menos contaminados que los adultos. A veces incluso tienen más sabiduría que los padres”.

¿Qué ha cambiado en las familias colombianas?

“Que ahora los que mandan son los hijos. El control del televisor lo manejan los niños, el celular más caro lo tienen los niños, los que dan órdenes son los niños. Vamos en contravía de lo que debería ser”.

Usted se retiró y casi inmediatamente empezó a dirigir...

“Sí. Y una de las cosas más difíciles fue dirigir a mis excompañeros”.

¿Por qué fue tan complicado?

“Porque ellos me habían visto toda la vida cambiándome con ellos en el camerino, desnudo como uno más. Y de un momento a otro me vieron vestido de saco y corbata, siendo el entrenador”.

¿Siempre se ha considerado entrenador?

“Yo digo que más que entrenador soy formador. Incluso cuando era jugador ya ejercía ese papel”.

¿En qué sentido?

“Aconsejando, orientando a los más jóvenes. Hace poco me llamó Néider Morantes y me dijo en broma: ‘Usted es como mi papá y me abandonó porque nunca volvió a llamarme’”.

Uno de los momentos más recordados de su etapa como técnico fue la final de Sudamericana con Nacional...

“Sí, y fue una historia muy particular porque toda la Sudamericana la jugamos prácticamente con los pelados. En el torneo local estábamos muy complicados y decidí apostar por los jóvenes”.

¿De allí salieron varios jugadores importantes?

“Claro. Rambal, Martín Echavarría y otros que después fueron figuras”.

Pero antes de la final tuvo un dilema...

“Muy grande. No sabía si poner a los pelados que nos llevaron hasta ahí o a los jugadores veteranos que tenían más experiencia”.

¿Qué lo hizo decidirse?

“Pensé que si perdíamos con los jóvenes iban a decir que cómo no puse a los grandes. Y si perdíamos con los grandes dirían lo contrario”.

Finalmente eligió a los veteranos...

“Sí. Y perdimos 4-0 en Medellín”.

¿Qué pasó en el partido de vuelta?

“Allá volví a jugar con los pelados. Empatamos 0-0 y tuvimos opciones incluso de ganar”.

¿Siente que se escapó una gran oportunidad?

“Sí, porque esa era una copa que estaba muy cerca y que Atlético Nacional todavía no ha podido ganar”.

Muchos aficionados se preguntan por qué Alexis García no volvió a dirigir a Nacional...

“Yo tampoco tengo una respuesta clara. Problemas con el club no he tenido”.

¿Cómo es su relación con la institución?

“Yo amo a Nacional. Nunca hablo mal del club”.

Incluso en Bogotá, donde hay rivalidades fuertes, usted siempre ha sido respetado...

“Sí. A mí me respetan mucho. En la calle nunca nadie me ha dicho algo ofensivo. Al contrario, muchas veces hinchas de Millonarios me piden fotos y me dicen que soy una leyenda del fútbol colombiano”.

¿Alguna vez estuvo cerca de volver al club verde?

“Sí. Cuando Emilio Gutiérrez estaba en la dirigencia de Nacional fuimos a Bogotá y nos sentamos a hablar”.

¿Cuál era la idea?

“Volver al club junto a algunos referentes, como Víctor Hugo Aristizábal, para construir un ambiente especial alrededor del equipo”.

¿Y por qué no se dio?

“Simplemente no se concretó”.

Algunas personas dicen que su estilo de juego no encaja con la idea histórica de Nacional...

“Eso lo he escuchado, pero uno se acomoda a las herramientas que tiene”.

¿Qué quiere decir con eso?

“Que si no tienes ciertos jugadores, no puedes jugar de determinada manera”.

En La Equidad usted logró desarrollar muchos futbolistas...

“Sí. Vendimos jugadores importantes: Gerson Córdoba llegó a Nacional, Johan Rojas se fue a Monterrey, Viveros al Paranaense, Morelo a México”.

También está el caso de Pablo Sabbag...

“Claro. Muchos decían que era un tronco y hoy es goleador en Corea. Ese tipo de cosas se logran con trabajo individual”.

¿Cómo es su relación con los futbolistas jóvenes?

“A mí me gusta hablar más de la vida que de fútbol”.

¿Por qué?

“Porque el fútbol es solo una parte de lo que ellos van a vivir”.

¿Cómo trabaja eso con ellos?

“Hacemos ejercicios como los mapas de sueños. Les pido que visualicen lo que quieren ser y hacia dónde quieren ir”.

¿Hoy tiene contacto con la dirigencia de Nacional?

“No. La verdad no he recibido ninguna llamada”.

¿Con quién mantiene relación dentro del mundo verdolaga?

“Con René Higuita hablo mucho porque es mi compadre. También converso con Pacho Maturana”.

¿Tiene más contacto con gente de la Selección Colombia?

“Sí, incluso me veo más con Néstor Lorenzo y hablamos bastante”.

Después de tantos años dirigiendo, muchos hinchas aún esperan verlo otra vez en la línea...

“Bueno, el fútbol siempre está ahí”.

Muchos dicen que técnicos de su categoría deberían seguir en la raya. ¿Cuál es su presente?

“Estoy en varios proyectos. Me estoy preparando y actualmente estoy haciendo un curso en España —desde acá— que se llama B. Magister, donde escuchamos a grandes técnicos del mundo hablar sobre sistemas, metodología y fútbol moderno”.

¿Y cómo ve hoy la preparación de los entrenadores colombianos frente a lo que se trabaja en Europa?

“La verdad es que escuchándolos uno se da cuenta de que no estamos atrás, que los entrenadores colombianos estamos muy bien preparados. Alguna vez hablé con Juan Manuel Lillo y le pregunté cómo veía a los estrategas colombianos. Él me dijo algo muy curioso: ‘Ustedes son muy buenos, pero nosotros vendemos libros’. Con eso quería decir que ustedes estudian mucho la táctica, pero nosotros la convertimos en teoría y en libros. Vamos bien en ese camino. Yo sigo preparándome porque Francisco Maturana siempre me decía: ‘Prepárate como si fueras a dirigir mañana’. Y así lo estoy haciendo”.

¿Está esperando una oportunidad para volver a dirigir?

“Sí, pero tiene que ser un proyecto serio. Ya no puedo seguir montándome en aviones para proyectos que después fallan. A veces uno como entrenador cree que todo lo puede mejorar. Cree que con su táctica o con su conocimiento puede arreglar cualquier situación. Pero con el tiempo uno se da cuenta de que eso no siempre es real. Hay cosas estructurales que el entrenador no puede cambiar”.

Mientras tanto, también ha estado cerca del periodismo...

“Sí. Estoy trabajando con Caracol en un proyecto periodístico. Estamos preparando material previo al Mundial, y eso me tiene bastante ocupado en este momento. Además, sigo creciendo en otras áreas. Estoy escribiendo mi segundo libro, estoy dictando conferencias y desarrollando diferentes proyectos”.

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