A Frank Fabra se le nota un semblante distinto. En sus ojos hay un brillo especial y su sonrisa es constante. Con personalidad y fútbol se ganó un lugar en la Selección Colombia y regresó al Medellín con la convicción de ser campeón y mantener su posición en la Tricolor.
“Es un sueño cumplido, dolió mucho la derrota con Uruguay, pero el profesor Pekerman nos dijo que esta es una Eliminatoria larga y hay tiempo para recuperarse”.
Y es que Fabra tiene una historia muy particular que pocos conocen. Nació en Nechí, un municipio del Bajo Cauca que todavía tiene muchas carencias y, jugar al fútbol, es una de las formas que tienen los niños y jóvenes de esa población para distraerse.
Nace su amor por el fútbolFue allí en donde hace unos años estuvo...