En su tono de voz se notan el dolor, la tristeza y hasta la rabia. “Creo que di papaya y se me alzaron la bicicleta”.
Santiago Muñoz, uno de los mejores representantes del BMX freestyle en el país, no deja de lamentarse. “Me quitaron la vida”, dice casi llorando. “Eso es para mí la bicicleta, mi vida, porque me permite hacer lo que más me gusta, trucos sobre una bicicleta”.
Desde el pasado lunes ya no tiene a su lado el vehículo con el cual se ha paseado triunfalmente por varias pistas de Colombia y del exterior, especialmente en Estados Unidos.
Los “amigos de lo ajeno” aprovecharon unos segundos, en los que la puerta de la casa de Santiago estaba abierta, para llevarse la cicla que tanto esfuerzo y dinero le costó para hacerla apta a la disciplina que practica. Saltar, volar y luego caer a tierra, buscando la mejor ejecución en cada salto.
“El BMX freestyle no se puede hacer con una bicicleta cualquiera. Hay que adaptarla y que aguante en los diferentes actos, se necesitan buenos amortiguadores y llantas especiales. Tiene que ser una bicicleta especial”.
El martes en la noche, Santiago se acostó con la esperanza de que le devolvieran su bicicleta y no sucedió. Entonces le tocó pensar qué hacer, porque incluso el fin de semana tiene compromisos ya pactados.
“Lo único que se me viene a la cabeza es buscar trabajo, para conseguir el dinero que me permita volver a tener una bicicleta. O esperar la ayuda de algunas personas, porque tampoco tengo patrocinios en estos momentos”.
El piloto antioqueño estaba comprometido este fin de semana con Carlos Mario Oquendo para una exhibición de deportes extremos en la Unidad Tulio Ospina de Bello.
“Me va a tocar competir en alguna bicicleta prestada, porque no le puedo quedar mal, aunque es un riesgo, si la bicicleta no es para el BMX freestyle. La verdad, la situación no es nada fácil”.
Lo otro, es que su calendario internacional ya está listo para el segundo semestre del año, con varias presentaciones en Estados Unidos, donde ya es un reconocido deportista del freestyle. Por eso se encontraba en la tarea de conseguir patrocinios y poder hacer una buena temporada 2015.
El joven, que ya estuvo en dos ocasiones en el Mundial de BMX, ambos en Estonia, sigue con la esperanza de poder solucionar pronto su “tragedia”, como él mismo lo dice.
“No pierdo la fe de que me devuelvan la bicicleta, porque ese es mi trabajo, montar y hacer espectáculos, de eso vivo. Espero seguir haciendo mis trucos en los skate park”.
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