Al ver a Alejandra Lara dentro de un enjaulado, cualquier desprevenido pensaría que es una de las modelos que desfilan con la pancarta para registrar el número del siguiente round.
Dicen los aficionados que su rostro cautiva y su cuerpo acapara las miradas.
Pero en el Royal Center del barrio Chapinero de Bogotá, la antioqueña no impresionó el sábado por su esbelta figura, sino por la habilidad para combatir.
La practicante de artes marciales mixtas (MMA) se llevó los elogios al vencer a la local Lina Franco en la cartelera Colombia contra el Mundo, que constó de 16 peleas.
En solo dos asaltos, Azul, como es conocida Alejandra por su gusto por ese color, demostró que el viaje a México, a donde se fue a perfeccionar su técnica y destreza, impulsada tal vez por la derrota que sufrió el año pasado ante la también paisa Sabina Mazo, fue bastante fructífero.
Desde los primeros segundos del primer round fue superior gracias a las combinaciones de puños, patadas y buen jiu-jitsu.
Aunque Franco puso resistencia y en un instante intentó hacerle una guillotina a Azul, de nada le sirvió porque la paisa, llena de técnica y fuerza, supo controlar la arremetida de su rival, a la que venció por una sumisión.
“Nunca sentí duda al momento de entrar a la jaula. Sabía que había entrenado como se necesitaba y eso me dio mucha confianza. Me sentí tranquila y calmada”, comentó ayer Alejandra Lara, una chica de palabras suaves, pero que en las artes marciales mixtas se transforma en una fiera sedienta de triunfos .
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