Para llegar al sexto lugar del ranquin mundial de squash, Miguel Ángel Rodríguez toma aire al enumerar las razones que lo han llevado a ocupar ese prestigioso puesto.
“La perseverancia, la disciplina, el sacrificio, los largos años tratando de cumplir todas mis metas, la experiencia jugando a nivel profesional, los entrenamientos, los viajes y todas las derrotas, porque sin ellas no hay triunfos, el trabajo mental, el trabajo físico y creer en mí mismo”, sostiene el jugador, que empezó a recoger mejores frutos luego de su lucha constante.
El bogotano estará dos semanas en el país antes de emprender un nuevo desafío que le permita seguir escalando en un deporte en el que ya goza de respeto. “Ya no me ven como un jugador cualquiera, sino como un rival duro de vencer”, agrega.
“Estoy muy contento, porque ya juego de tu a tu con los diez mejores del mundo y porque ya estoy tocando la puerta para entrar a los mejores cinco, mi gran objetivo a fin de año”, expresó Rodríguez, quien hace un par de semanas logró, en Detroit, un nuevo título como profesional.
Pero Miguel Ángel, orgulloso de ser el mejor squashista de América, también se traza una meta: retener la presea de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto, Canadá, en julio. “Soy el rival a vencer, el favorito. Entonces el reto también es volverle a dar esa medalla a mi país y así aportar en el medallero”.
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