En febrero de este año, la antioqueña Sabina Mazo, primera colombiana en pelear en la UFC y la mayor representante del país en las artes marciales mixtas (MMA), asumió un riesgo: pelear en una categoría mayor a la suya. Decidió pasar del peso mosca al gallo.
El resultado, una derrota por decisión ante la canadiense Alexis Davis, quien terminó con una racha de 3 victorias consecutivas de la “Reina Colombiana” como se le llama a Sabina.
La paisa asumió esa caída de la mejor manera. Con humildad siguió trabajando y esperando una nueva oportunidad para demostrar que está igual o más fuerte que antes.
Pues le llegó la hora de volver a subir al octágono y lo hará en menos de un mes (9 de octubre) frente a la peleadora Mariya Agapova, de Kazajstán. “Han sido días de mucha preparación, realmente es una excelente pelea. Tenemos la misma edad, el mismo récord y eso llama mucho la atención. Además, ambas somos pegadoras”.
Sabina cuenta que afinó todas sus técnicas de combate: “Lo he hecho una por una para poder incorporarlas todas a mis estilo, quiero dominar en todas las áreas”.
Es consciente de que la derrota hace parte del deporte y que algunos atletas no superan el fracaso, pero ella disfruta de lo que hace y no se aminala ante las adversidades.
Algo que aprendió desde muy pequeña, mientras sus amigas iban a fiestas de 15, ella prefería dedicarse al boxeo y el jiu jitsu.
En la Academia de Muay Thai Medellín se preparó bajo la batuta de David González, quien la impulsó a alcanzar el siguiente nivel y para eso debía viajar lejos de su país.
Fue cuando tomó la decisión de mudarse a California para entrenar en Kings MMA, una de las mejores academias del mundo, y perfeccionar cada aspecto de su forma de pelear, lo que ha producido una constante evolución.
Allá también se enamoró de alguien que disfruta su mundo tanto como ella, el peleador brasileño Arthur Estrázulas. “Me enseña, me entrena, me cocina, me dice las cosas como son, crudo y verdadero. Su compañía es un verdadero placer”.
Sabina extraña sus raíces, a su familia, pero dice que está viviendo su sueño y hace pinos para ser la primera colombiana en obtener un título de la UFC. Ya fue pionera en la gran carpa de las artes marciales mixtas y ella sabe que con su disciplina y logros abre camino para que otras generaciones se interesen en esta disciplina.
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