La cara de felicidad y picardía de Tom Brady, cuando el comisionado de la NFL Roger Goodell fue abucheado por todo el estadio al momento de entregar el premio Vince Lombardi, lo decía todo.
El mismo Goodell se encargó de mancillar el nombre del mariscal de los Patriots por un escándalo de balones desinflados, el cual acarreó una multa de un millón de dólares y cuatro fechas de suspensión para el terrible Tom.
Aún así, este episodio efímero jamás logrará manchar la reputación de Brady, quien dio una lección magistral de fútbol americano en la épica remontada de New England ante los Falcons de Atlanta (34-28).
Los números que registró el jugador de 39 años en la edición Super Bowl 51 no los igualan ni el mítico Joe Montana (con los San Francisco...