La más audaz y eficiente estrategia de comunicación del gobierno de Álvaro Uribe Vélez fueron sus famosos Consejos Comunales. Con más de 300 eventos recorrió el país, oyó quejas y organizó programas de trabajo en beneficio de las regiones. Fue una comunicación directa entre el Presidente y los compatriotas: campesinos, desplazados, ganaderos, comerciantes, agricultores, alcaldes y gobernadores, entre otros.
Estábamos convencidos de que el presidente Santos "no le iba a jalar a este asuntico" de sábados, domingos y festivos sin descanso. Él trató de hacernos creer -recién posesionado- que la tecnología le proporcionaría mejores resultados haciéndolos desde Bogotá. ¡Mentira piadosa presidente Santos!
En ocho años trazó en compañía de sus ministros más de 5.400 proyectos para beneficio de las regiones, de los cuales 4.700 se ejecutaron finalmente. Un extraordinario 88% de efectividad. El éxito radicó en el seguimiento y el control a cada uno de los responsables y el trato personalizado -no virtual, presidente Santos-. Siempre sospechamos que en este gobierno ese programa se terminaría. Sin embargo votamos por él.
La impaciencia, seriedad e inteligente motivación de Uribe para con los altos mandos militares y de policía, fueron factores preponderantes del éxito en su política de seguridad. El exigirles desde tempranas horas del día resultados positivos y compromiso inequívoco para futuros planes de trabajo, obedecían al de una persona demasiado comprometida y "querendona" de su país, al que no se le podía fallar.
Esa tranquilidad que vivimos durante ocho años, hace meses que observamos cómo se resquebraja; nuevamente volvieron a la palestra las tomas guerrilleras, las voladuras de torres de energía, el robo de crudo, los secuestros, la poca presencia de Ejército en las carreteras y, por ende, inseguras. Sin embargo votamos por él.
La aristocracia y prensa capitalinas siempre han mostrado sus resquemores sobre los visitantes de la provincia; Uribe no pertenece a ese follaje bogotano, durante su mandato no fue de clubes, ni de cocteles, y es que decían irónicamente algunos "intelectuales" de la capital: "El mayordomo" maneja el país "como una finca".
Hoy todos ellos, políticos desahuciados, algunos de ellos "resucitados" a punta de cargos en la actual administración, columnistas, periodistas y el grupo de los que se autodenominan "letrados" -casi todos ateos de nombre-, se recuperan de esa bilis de amargura que sufrieron durante ocho largos años en escritos calumniosos unos y detractores otros. Hoy todo está muy bien "maquillado" desde Bogotá. Este gobierno funciona perfectamente dentro de una hermandad de mutuo elogio. Siempre supimos que en la administración Santos el acento paisa sería rápidamente reemplazado por el rolo acompañado muchas veces del tedioso "gomelo". Sin embargo votamos por él.
Soy uno más de casi diez millones que votamos por Santos y considero que le hubiéramos pasado todo, eso sí, con la excepción de acciones desleales con Uribe, su mentor político y único responsable de su éxito en las urnas. Los peores enemigos del expresidente -externos e internos-, son hoy amigos del país y grandes colaboradores del mismo gobierno del que tanto despotricaron. Sinónimos de lealtad son rectitud, honradez y nobleza. Pregunto: ¿Cuál de todos estos sustantivos está más ligado a la ética?
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