El Idea y la Gobernación de Antioquia, propietaria del 53.89% de las acciones del proyecto Hidroituango, ha decidido asegurar ingresos permanentes aprovechando el potencial y la riqueza hídrica del departamento para vender energía como lo hace EPM (con 2.574 Mw de capacidad instalada) para su propietario el Municipio de Medellín, el cual sin tener cuencas ni embalses recibe anualmente más de 500.000 millones de pesos.
Un promedio de regalías transferidas por EPM de tan sólo 18.730 millones de pesos en los últimos cinco años, no resulta equitativo con las regiones de Antioquia ni los municipios donde precisamente se encuentran los embalses en los que se genera el 19.4% de la energía que consume el país.
Municipios que apenas recibieron en el 2009 entre 2 millones y 2.579 millones de pesos como transferencias de las empresas generadoras de energía al aplicar las tarifas del 3% de las ventas por generación, siempre será una inequidad que la Ley del Sector Eléctrico (Ley 99/93) deberá corregir para no contribuir al marchitamiento de las regiones.
En el 2009 recibió de la FLA una utilidad industrial de 247.000 millones de pesos; suma importante pero insuficiente para cubrir las infinitas necesidades de todo el departamento en materia de infraestructura, educación, salud e inversión social.
Son entre otras las razones para que la actual administración haya decidido un cambio de estrategia: generar recursos diferentes a seguir vendiendo vicios como el licor, tabaco y juegos de azar, por rentas sustitutivas con criterio de sostenibilidad.
El Departamento ha determinado, entonces, aplazar la subasta pública del proyecto en curso, proceso en el que participarían varias firmas internacionales seleccionadas y que antes de iniciar la etapa de pre-pliegos y de ser posible, agotar una negociación directa con EPM, pero sobre la base de recibir una prima por concesión y una remuneración operativa justa y por determinado plazo.
Ante el argumento de que sólo EPM tiene el conocimiento y la experiencia para administrar esta clase de obras hidroeléctricas de esta magnitud, es bueno señalar que el beneficio económico de la operación no lo sería tanto para Antioquia como sí para Medellín, mientras no se salde la deuda social que EPM tiene con las regiones.
Y si la Asamblea Departamental aprobó financiar las Autopistas de la Montaña con una suma superior a los 300 millones de dólares, cómo no agotar entonces posibilidades de créditos blandos y de largo plazo de un capital de 600 millones de dólares para Hidroituango, suma que le correspondería aportar y así desistir del esquema de concesión BOOMT (construir, financiar, operar, mantener y transferir la central al término del plazo) y no empeñar el proyecto como en efecto no lo hará EPM.
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