¿Alguien podría decirme cuáles son las leyes que permiten a un tres o a un cinco por ciento de la población ser dueño de ochenta o noventa por ciento de las tierras y dejar para el resto de compatriotas las migajas restantes para que las disputen entre más de cuarenta millones de los que los falsos demócratas llaman nuestros "hermanos"? ¿No estarán invertidos los términos y los porcentajes son al revés? Ojo, hermanos colombianos, que nos están comprando las tierras o se las apropian no solamente porque se trata de tierra sino porque el "veneno" está bajo la alfombra. Bajo la yerba.
Ojo no solo con la injusticia de siempre sino con el nuevo sistema de decir que se compra tierra cuando lo que se busca es comprar el agua, las grandes cantidades de agua que hay bajo nuestras tierras para hacer como una conocida multinacional que ha comprado tierras en Estados Unidos y en África para extraer el agua a un costo de dos centavos por botella y venderla luego a un dólar a los consumidores del mismo país.
Averigüen en la Patagonia, pregunten a los patriotas, a los investigadores argentinos y alemanes que son los descubridores del gran despojo transnacional para que entiendan el negocio del agua y de la tierra. Compran la tierra, negocian con los famosos inversores y a los nacionales al fin solo van a dejarnos los "agujeros negros".
PAUSA. ¿Entonces aquello de que la tierra es del que la trabaja es un invento de los vendepatrias? ¿La Biblia, los campesinos y los tratadistas serios son unos mentirosos?
SOLEDAD. ¿Quién inventó ese monstruo llamado soledad? ¿Quién le abrió la puerta de nuestras habitaciones, de nuestras almas, de nuestros pensamientos y todas las crueles lamentaciones que producen su presencia? Usted y yo. Y el otro y los otros y todo el mundo se unió para dar forma a semejante engendro que terminará por convertirse en una lepra del alma, lo peor que nos han dejado como herencia aquellos que comenzaron a cultivarla desde hace tanto tiempo.
Y no se trata ya de vanas lamentaciones, de dolores inventados, de penas que se curan con aguas aromáticas y tizanas caseras. La soledad terminó por convertirse en seria enfermedad, diagnosticada ya como un mal, atérrense ustedes, matan las neuronas. Es decir, que la soledad mata la vida, la arrincona contra las paredes de nuestro cerebro y va acabando con nuestras vidas a plena conciencia, como un asesino que sabe lo que está haciendo. ¿Hay remedio para tan terrible mal? Alguien me ha dicho: salga a la calle, abrace a la primera persona que vea, sonría y dele un beso de profundidad....
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