Siempre dijo que si le marcaba un gol al América no lo celebraría. Y así fue, por respeto al club que le dio la posibilidad de hacerse profesional y a una afición que lo vio crecer en el Pascual.
Avilés Hurtado sonreía ayer y no era para menos. Mientras despedía a su mamá en el aeropuerto José María Córdova, recordó la anotación que volvió a darle confianza a Nacional, después de permitir el empate, para luego celebrar un contundente 4-2.
"En Cali tuvimos más orden y corregimos los errores que cometimos contra Equidad, que nos ganó en casa. Pero la unión y las ganas de hacer un buen papel nos permitieron reivindicarnos con la fanaticada", comentó el habilidoso mediocampista, al destacar la unión y la solidaridad que reinan entre los verdes, que no vencían al América en la Sultana del Valle desde el 12 de noviembre de 2006 (2-0).
Avilés pasó varios días incapacitado, con fiebre y amigdalitis, pero nunca perdió la fe ni la confianza del técnico Santiago Escobar que ya lo tiene entre los titulares. Antes de este juego le preguntó cómo se sentía y la respuesta fue positiva. No quería perderse un duelo tan importante, en una cancha que conoce a la perfección y en la que pudo contribuir con el objetivo de sumar tres puntos.
"Sobran las palabras para expresar mi felicidad. Gracias a Dios pude anotar en un momento clave, cuando América venía animado y tomándose confianza", apuntó Hurtado.
El equipo regresó el sábado por la noche con Édgar Zapata con un golpe leve. Sachi Escobar empezará a definir desde hoy la titular para el juego del miércoles ante Real Santander, por la Copa Postobón.
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