El monstruo mundial de los electrodomésticos no pudo escoger mejor su nombre: "Whirlpool", que significa "remolino". Y en ese remolino de ideas e innovación se meterá Haceb, al firmar un acuerdo para fabricar localmente productos para la mayor compañía de electrodomésticos del mundo. Es sólo un contrato de fabricación, pero cada uno podrá aprender del otro.
En 1908, Low Upton invirtió sus pocos ahorros en la producción de electrodomésticos.
Como ocurre frecuentemente a los emprendedores, la recién fundada empresa quebró, pero no quebraron las ilusiones de Low de hacer cosas grandes. Tomó un par de diseños innovadores de la fracasada empresa, se fue a Michigan y en 1911, con un hermano y un tío, fundaron Upton Machine Company, que en 1949 se convirtió en Whirlpool (WHR). En 1961, cuando el presidente Kennedy tomó la decisión de poner un hombre en la Luna antes de 1970, no pensó en las dificultades de alimentar a los tripulantes durante tantos días en el espacio. La NASA tenía que resolver ese inconveniente. Para tal fin contrató a un especialista: Whirlpool ha diseñado y fabricado las cocinas de las misiones Gemini, Apollo y Skylab. ¡Algo sabrán de innovación!
En la década de los 90, la feroz competencia internacional entre los fabricantes de electrodomésticos acabó con los márgenes, lo cual llevó al presidente de WHR a concluir: "Sin innovación no hay salvación".
En 1999 inició el programa "A innovar todos y en todas partes". Comprometer a sus más de 65.000 colaboradores con la innovación y crear la estructura para administrar el sinnúmero de ideas que empezaron a fluir no fue fácil. El esfuerzo invertido tampoco se perdió: los nuevos productos facturan más de US$2.500 millones, de los casi US$19.000 millones de ventas anuales. A los interesados en innovación les recomiendo el libro "Unleashing Innovation: How Whirlpool Transformed an Industry", escrito por Nancy Snyder , quien fuera durante la década pasada la zarina en innovación de WHR.
La fundación internacional "Habitat for Humanity" está empeñada en darle a cada familia necesitada en el mundo un lugar digno para vivir. Uno de sus principales promotores es WHR. La Fundación Whirlpool trabaja por el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades alrededor de sus 67 centros de producción en el mundo. Low dejó clara su responsabilidad desde sus inicios: su primera venta importante fue a un distribuidor que le compró 100 lavadoras de ropa, con tan mala suerte que en todas falló un piñón y las dejó inservibles. Low inmediatamente cambió sin costo las 100 piezas.
Prueba de su respeto por el cliente.
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