Señores candidatos a las alcaldías de Medellín y el Valle de Aburrá, es oportuno hablar de un negocio millonario y extendido hoy como una plaga: "las vacunas", las extorsiones. Se trata de una empresa criminal creciente que hunde sus raíces en poderosas bandas y redes asociadas con el microtráfico y supuestas compañías y cooperativas de vigilancia que, en muchos casos, alimentan la inteligencia de los bajos fondos. Por supuesto, ahí también están metidos los combos y "las oficinas".
Hace solo un mes, Sergio Ignacio Soto Mejía, director Ejecutivo de Fenalco, denunció lo agobiados que están los comerciantes porque anualmente están obligados a entregarles a los pillos, en cuotas diarias, semanales o mensuales, una cifra que resulta descomunal: 40 mil millones de pesos. Es decir, las bandas controlan 'una empresa criminal' de tales utilidades. Sin correr riesgos, con el plante de otros, sometiendo parte del circuito económico local a sus "cortos y a sus corrientazos".
Si esa actividad alcanza tales dimensiones uno puede decir, ni más ni menos, que esta gama de criminales tiene el dominio de rutas y lugares estratégicos de Medellín y de sus municipios vecinos. Mandan. ¡Y cobran!
Titulares de la prensa local ayer: Pelao's someten a El Chagualo (centro de Medellín). En Calatrava (Itagüí) No aguantan más violencia . Según la prensa, en el primer caso, nuevas bandas sacaron a los 'paracos' y se tomaron los alrededores de la Plaza Minorista y la Universidad de Antioquia. En el segundo episodio, cuatro familias se fueron del barrio en 24 horas.
Si apenas fuera allí, bueno, habría algún margen de maniobra. Pero este diario también denunció cómo estaban vacunados incluso los mariachis de la Calle Colombia, a quienes los azotan los extorsionistas los días de la madre, del padre, de amor y amistad y en diciembre. ¿Cómo la ven, candidatos?
Las descripciones de Soto Mejía sobre las modalidades de vacuna sobrepasan por mucho la imaginación: presionan a los distribuidores de leche, huevos, pan y arepas para que les vendan más barato y ellos (los pillos) les cobran más caro a los tenderos. Cosas de la "canasta criminal"...
La escala económica y geográfica del fenómeno plantea un reto mayúsculo al futuro Alcalde de Medellín y a sus colegas elegidos en el área metropolitana. Ya se sabe de la capacidad de esas bandas para permear y corromper algunos organismos y agentes de la seguridad estatal. Para capotear a ese toro se necesita torero. Y con buena cuadrilla. Porque al que llegue descuidado, sin muleta y sin espada, lo embisten. Lo pitonean.
Los próximos alcaldes del Aburrá, en especial el de Medellín, enfrentan, en las extorsiones y los extorsionistas, una bestia con cuernos muy afilados. Queremos que nos digan qué van a hacer con este engendro del parasitismo generalizado, que acosa las vidas y los negocios de los comerciantes.
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