Los legisladores catalanes quizá prohiban las corridas de toros en la región durante una votación reñida esta semana, en un virtual rechazo al españolismo que no comparten los sectores nacionalistas.
Si la prohibición es aprobada este miércoles en el Parlamento de Cataluña, una zona costera cuyo centro es Barcelona, sería la segunda región española que prohibe las corridas de toros en España.
La primera fue la de las Islas Canarias. El efecto práctico de dicha medida sería limitado: Cataluña cuenta con una sola plaza de toros activa, la Monumental de Barcelona -otra en desuso está siendo transformada en un centro comercial- y organiza 15 corridas al año, de un total de unos 1.000 espectáculos por temporada en el territorio nacional.
Empero, los aficionados a la tauromaquia y un sector conservador español se ha tomado muy en serio la suerte de la fiesta nacional en Cataluña, por considerarla una respuesta antiespañola que comenzó el año pasado y culminaría el miércoles en la votación del Parlamento catalán, dotado de 135 escaños.
El resultado final dependerá de los dos partidos dominantes en la región: Convergencia y Unión, y el Partido Socialista Catalán, la filial del Partido Socialista Obrero Español que encabeza el presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. El PSC gobierna pese a su minoría gracias al apoyo de los nacionalistas de extrema izquierda y los verdes.
Ambos permitirán a sus miembros que voten de acuerdo con su conciencia en lugar de seguir las directrices del partido, una salvedad en la norma española de la disciplina partidista.
El vocero del partido centrista y nacionalista Convergencia y Unión, Josep Rull, pronosticó una votación reñida y una victoria de las fuerzas antitaurinas. De ser aprobada la iniciativa, en Cataluña quedaría prohibida la fiesta nacional a partir de 2012.
Junto con la región vasca, Cataluña goza de un gobierno autonómico con más prerrogativas entre las 17 comunidades autónomas españolas, con policía propia y otra atribuciones cedidas por el gobierno central.