Chile demostró con esta operación de rescate, que va en 53 días y a la que aún le falta por lo menos 24 horas, que es un ejemplo en desarrollo y organización, y que por algo es el principal productor de cobre en el mundo.
El simple hecho de no haber tirado la toalla tras 17 días del accidente y haber creado el orificio propicio para que los mineros enviaran aquel papel con la frase "Estamos bien en el refugio los 33", además de reaccionar como la situación lo requería, ha generado no solo aplausos en todo el mundo sino solidaridad de gobiernos y medios de comunicación de diferentes partes.
Y es que así como el alcalde de Copiapó, Maglio Ciccardini, los va a nombrar hijos ilustres de la ciudad; y el presidente Piñera los va a homenajear en el Palacio de La Moneda, países como Bolivia, España e Inglaterra esperan la visita de estos bien llamados héroes.
Cada rincón de Chile siguió este proceso y las calles de Copiapó, la capital de la región de Atacama, no fueron la excepción. Allí las familias, muchas de ellas vecinas, esperan el abrazo de bienvenida y recuerdan el anuncio de su Alcalde: "Vamos a tirar la casa por la ventana".
Ya el presidente Sebastián Piñera había marcado un precedente cuando, una vez se enteró del accidente, suspendió una visita a Colombia y, dos días después, ya acompañaba a las familias que esperaban noticias en la mina.
Es tanto el sentimiento que genera el campamento Esperanza que Alonso Contreras, primo del minero Carlos Barrios, quiere dejar la infraestructura del campamento en honor a los mineros "para que perdure en el tiempo".
Un hito mundial
El presidente de la Corporación Nacional de Cobre de Chile (Codelco), Gerardo Jofré, señaló que este rescate es "un hito en la minería mundial" y que "marca nuevas fronteras" en la tecnología para salvar personas.
Incluso, en el rescate, que vinculó a cerca de 1.000 personas, participaron expertos en minería de Australia, Estados Unidos, Austria y Argentina.
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