Un extenso tablero tiene la vida para marcar a las personas. Se llama piel. Y cada trazo tiene un nombre sonoro: cicatriz.
Revise sus manos, sus piernas, la cara... alguna tendrá. Y seguro que cada una cuenta una historia.
¿Recuerda la película Tiburón? En una de las escenas los tres cazadores, embarcados ya en la búsqueda del gran blanco, empiezan a exhibir sus recuerdos y anécdotas que llevan grabadas en el cuerpo.
Dejando marcas
¿Por qué no todas las heridas dejan cicatriz? Todo depende de la profundidad que alcance la herida, manifiesta el dermatólogo Óscar Fernando Jaramillo.
"Una herida en la epidermis, que es la primera de las tres "capas" de la piel probablemente sane sin dejar ninguna huella", expone.
Pero la epidermis apenas si tiene un espesor de apenas unos cuantos milímetros y no tiene vasos sanguíneos.
Donde llega a ser más gruesa es en las plantas de las manos y de los pies. Allí puede medir unos 1,5 milímetros.
"Pero una herida profunda allí, en estas zonas es de difícil curación, porque son de tensión", recuerda Gómez.
Si la herida llega hasta la segunda capa de la piel, la dermis, que es donde empiezan los vasos sanguíneos, donde está el colágeno, las estructuras de la piel, ya hay un proceso de cicatrización.
Ya si el corte llega hasta la tercera capa, conocida como tejido cutáneo, se sospecha que puede haber una cicatriz más grande.
Soluciones posibles
Evitar que aparezca esta marca es una tarea casi imposible.
Una piel sana, dependiendo de la profundidad de la herida, puede demorar unos ocho días en cicatrizar totalmente.
Los especialistas señalan que existen sustancias que ayudan a que el proceso de curación, regeneración y reparación de la piel.
"Hay factor de crecimiento, los productos que se conocen como duoderm y algunas proteínas naturales", dice Gómez y agrega, además, que algunos otros cicatrizantes también ayudan a que la herida desaparezca lo más posible.
El uso de otros productos, como el aloe vera ayudan a hidratar la piel, pero no tienen ninguna incidencia en el proceso de cicatrización.
Cuidando la piel
Hay diferentes tipos de cicatrices: atrófica, que está a ras con la piel; hipertróficas, que son más gruesas y los queloides, que son una cicatriz exagerada.
Según Gómez, el 20 por ciento de los blancos y entre el 60 y el 70 por ciento de los negros hacen queloide, que es una cohesión muy grande del tejido de reparación.
Estos tienden a crecer con el tiempo y pueden ser dolorosos o generar escozor.
Se tratan con algunas sustancias tópicas, pero también con infiltraciones. "Sus tratamientos son efectivos en la medida que aplanan la piel, pero siempre estará la cicatriz", reconoce el especialista.
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