España puso este sábado a los controladores aéreos declarados en huelga bajo las órdenes de la autoridad militar y amenazó con encarcelar a quienes rehusen volver a sus labores, en un intento de devolver a la normalidad el espacio aéreo del país.
La agencia de aviación civil Aena dijo horas después que algunos de los huelguistas habían vuelto a sus puestos de trabajo. El paro que comenzó el viernes ha dejado varados a miles de pasajeros en un fin de semana festivo.
La cuenta en Twitter de Aena publicó un mensaje de que el aeropuerto de Barajas, en Madrid, estaría operando al 30% de su capacidad para las 4 de la tarde.
Al anunciar el sábado la aprobación de un "estado de alarma", el vicepresidente del gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba acusó a los controladores de tráfico aéreo de tratar de chantajear al país y ofreció disculpas a los viajeros que tuvieron que pasar la noche del viernes en los aeropuertos en lo que se supone sería el inicio de un fin de semana alargado por días festivos.
El lunes es un feriado nacional por el Día de la Constitución Española y el miércoles es un feriado religioso. Mucha gente pensaba tomarse también el martes. Por lo general esta es una de las semanas de mayor tránsito de viajeros durante el año en España.
La orden que ponía a los controladores de tráfico aéreo bajo autoridad militar entró en vigor cerca de una hora después del mensaje de Rubalcaba. Unas horas después, Aena dijo que 11 de 15 controladores del aeropuerto de Barcelona habían regresado a trabajar, así como un número no especificado de los que trabajan en el centro de control aéreo que supervisa Barajas. También se reportó que un vuelo salió de las islas Canarias hacia Luxemburgo.
Los controladores de tráfico aéreo comenzaron su huelga el viernes por la noche debido a una disputa prolongada con el gobierno en torno a las condiciones laborales, horarios de trabajo y prestaciones.
La gota que derramó el vaso para los huelguistas fue el decreto que aprobó el viernes el gabinete y el cual prevé que los controlares que falten a sus turnos por enfermedad deben compensar las horas perdidas y pueden ser sujetos a revisión médica inmediata si se reportan enfermos.
Imágenes de la televisión española mostraban multitudes de viajeros que deambulaban el sábado en los aeropuertos españoles. La aerolínea Iberia canceló todos sus vuelos internos hasta la mañana del domingo. La aerolínea irlandesa Ryanair también canceló todos los vuelos desde y hacia España.
Rubalcaba dijo que los controladores deberán acudir a sus trabajos y, si no lo hacen, pueden ser acusados de un crimen bajo el código penal militar. Si se los declara culpables, podrían ir a la cárcel.
Los controladores no se presentaron a trabajar la noche del viernes como parte de una larga disputa sobre sus condiciones laborales y luego que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y su gabinete aprobaron un paquete de medidas de austeridad que incluye la privatización parcial de aeropuertos y el gerenciamiento por empresas privadas de las estaciones aéreas de Madrid y Barcelona.
El Ministerio de Defensa asumió el control del espacio aéreo nacional ante la emergencia, pero los militares no están entrenados para operar los equipos civiles.
Los controladores y Aena llevan un año trabados en amargas negociaciones sobre salarios, condiciones laborales y beneficios. La disputa empeoró en febrero luego que el gobierno limitó las horas extra, lo que redujo el salario anual promedio de los trabajadores de unos 350.000 euros (463.000 dólares) a unos 200.000 euros (264.000 dólares).