Lo que tienen los cuatro, lo confiesa Jorge Gómez, es una "compinchería". Pueden querer hablar al tiempo o esperar que el otro termine su parte, para conectarse y seguir la idea.
Se conocen desde un buen tiempo atrás, cuando apenas el arte era su proyecto de vida. Ahora, que es su existencia, pueden mirarse en retrospectiva y decir, como Ronny Vayda, que cuando ve el trabajo compulsivo de Patricia, casi se le salen las lágrimas. Y ella sonríe.
Luego sigue diciendo, sin dejarla hablar todavía: "Es que es soberbio de bueno, de elegante. Es feroz. El crecimiento que yo he visto en ella y la lectura que hago de su trabajo, es sorprendente el cambio, aunque deja lo que todo artista debe dejar: la huella" de su pasado. A Patricia Bravo le gusta escuchar esa mirada del artista. De su amigo.
Y es que los cuatro han visto su evolución en el arte, pese a que cada uno tiene sus técnicas y sus formatos. Se han encontrado en exposiciones colectivas, Ronny y Hugo Zapata han expuesto juntos, incluso en Shangai, China, y Jorge y Patricia son esposos. Juntos, sin otros artistas, es la primera vez.
Ellos estarán con sus obras desde hoy, cuando se inaugure, a las 7:00 p.m., en la galería Naranjo y Velilla , con el patrocinio de Fiduciaria Bancolombia, la muestra Maestros.
"Me parece que es una exposición distinta, porque es un encuentro de visiones bellas y diversas", afirma la única mujer, que está "en el centro de "estos tres caballeros. Es un encuentro bello, con una conexión que nos la da el tiempo".
Los cuatro tienen un camino recorrido y una trayectoria que los respalda. Ronny en su escultura, tan diferente a la de Hugo. La geometría versus la arquitectura. Jorge con su pintura, que después de 40 años, expresa él, ha descubierto que es un objeto, una escultura. "Un pintor creador de objetos, que son testigos de mi acción de vida". Y Patricia, con sus fotografías en las que la cámara es sólo el medio, como el pincel. "Yo soy artista, no fotógrafa".
Los amigos
El matrimonio de estos cuatro, que también es de seis y hasta de siete, si se cuenta al curador y a la Fiduciaria, tiene sus complejidades. No dificultades, sino ese hecho de que quieren que las miradas se unan y que el espectador entre y se vincule con las obras y comprenda.
Ellos son tan distintos y con visiones tan diferentes, pero tienen, asimismo, un punto y una llegada y la búsqueda de lo poético. Al fin y al cabo, de cierta manera, lo señala Jorge: "El sentido de la obra es la vida de uno".
Esta exposición resume ese afecto y esa cofradía de tantos años. Un ejercicio que no tiene sólo que ver con su trabajo, sino con el que contempla, "el deleite", cuenta Ronny. Es lo último de su obras, inédito incluso. Es esa "compinchería", sobre todo.
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