Uno de los tres compromisos ambientales del país contra el cambio climático es la preservación de la Amazonia.
La observación la hizo la semana pasada el ministro del Medio Ambiente, Carlos Costa Posada.
La deforestación, recuerda Carlos Gustavo Cano en la Revista Colombia Amazónica, es la segunda fuente en emisiones de la Tierra, después del sector eléctrico.
El planeta tiene unos 4.000 millones de hectáreas cubiertas de bosques, el 30 por ciento del área terrestre según la FAO.
La Amazonia debe jugar un papel importante en el control de emisiones generadas por la deforestación, sin considerar los otros beneficios (en el mundo 1.600 millones de personas dependen del bosque para su supervivencia).
Para que sea atractivo mantener la selva húmeda tropical, se tienen que formular y ejecutar mega proyectos en zonas de conservación y de aprovechamiento sostenible del bosque, en los cuales la remuneración esté ligada a la deforestación evitada, al menos en el plano subnacional.
El reporte de este año de la FAO sobre el estado de los recursos forestales, reveló que Suramérica perdió cada año un 4 por ciento de su masa boscosa de 2000 a 2010.
El Instituto Sinchi trabaja en establecer la tasa anual de deforestación sobre la Amazonia colombiana.
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