La mesa de trabajo convocada el jueves por EL COLOMBIANO, para plantear salidas sensatas a la situación de Atlético Nacional, permitió conocer inquietudes alrededor del club deportivo, que trascienden el escenario futbolístico.
Discusiones sobre la influencia de algunas personas, en el grupo que compone la nómina que dirige Luis Fernando Suárez, y que condujo a una evidente sensación de división en la cancha, sumado a la falta de resultados en la actual Copa Mustang, hicieron visible, partido tras partido, que en las entrañas del equipo algo no anda bien.
La fiebre manifestada en la molestia de los hinchas, en concentraciones, entrenamientos y salidas del estadio, apareció como el síntoma de un mal interno y silencioso.
Directivos, periodistas, ex jugadores y ex técnicos cercanos a la institución, expusieron sus posiciones en la mesa, en un ambiente dispuesto para la sana discusión y el planteamiento de salidas, que detuvieran la "vorágine", como resumió el profesor Suárez la condición del equipo.
Dos palabras clave quedaron sobre la mesa, a manera de conclusión: identidad y compromiso, para defender uno de los símbolos más queridos de Antioquia y Colombia. Dos palabras que deben transformarse en realidad en la cancha.
Y ambas competen a los jugadores. Identidad para sentir la camiseta, vivir con orgullo cada partido, emocionarse ante un buen resultado y luchar para mantenerlo. Y, cómo no, dolerse frente a la derrota. Y compromiso para reconocer que, en el caso del fútbol, por su condición de equipo, cualquier evento individual, bueno o malo, se transforma en colectivo.
Los invitados a la mesa de trabajo coincidieron en un planteamiento: a los jugadores, que son empleados de una empresa deportiva, se les debe exigir más y quien no cumpla con los objetivos, se atiene a las consecuencias lógicas de cualquier contrato laboral, que requiere resultados en una relación de doble vía.
Resultados que observarán directivos, técnicos y seguidores, y que al recuperar el triunfo redundarán en un entorno más sano, de competencia a un nivel profesional.
Como señaló Luis Fernando Suárez: "cada quien a lo suyo". A perseguir objetivos y alejar la distracción. Directivos, a administrar; equipo técnico, a dirigir; jugadores, a exhibir resultados y ganas, y la hinchada a brindar ese respaldo alegre que tanto bien le hace a la institución.
Porque los hinchas tienen deberes y derechos. Apoyar y pedirle a su equipo, respectivamente, sin violencia. Un espacio de alegría y entretenimiento como el que representa el fútbol, no puede, de ninguna manera, convertirse en campo de discusiones acaloradas y llegar al indeseable círculo de las amenazas. Que los gritos en el Atanasio sean de respaldo y ánimo para el verde.
Lo ocurrido con Atlético Nacional es reflejo de nuestro fútbol: su idiosincrasia y jugadores. Que el devenir de este proceso sea ejemplo e invitación a la reflexión a los demás clubes y sus seguidores, que en esta instancia están en deuda con la alegría de la victoria.
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