El invierno, para nuestro caso tiempo de lluvia, nos debe generar encanto y ánimo para reforestar, limpiar los cauces, compartir más el hogar, realizar todas las obras que estén a nuestro alcance para restablecer el equilibrio ecológico, recuperar la flora, la fauna y las fuentes hídricas.
Las incomodidades que nos causa el invierno son más por falta de previsión y malas prácticas que por la cantidad de agua lluvia. Hemos talado millones de árboles y la capa vegetal ha quedado descubierta y la erosión aumenta considerablemente. Hemos llenado los cauces de basura y hemos subido el nivel de las aguas.
Hemos construido en los humedales y los ríos y quebradas no tienen sitios de descanso. Hemos malgastado millones de dinero en obras inadecuadas para restablecer la sanidad de los ríos. La lista es larga y mal podemos ahora echarle la culpa a la naturaleza.
Sembremos muchos árboles, recuperemos las cercas vivas dejando crecer "la bueneza" por lo menos en un metro de espesor anexo a las cercas, reciclemos sin tregua, no utilicemos guadañas para limpiar el campo porque ahuyentamos la fauna, no contaminemos el ambiente con gases y ruidos estridentes, antes de guachapear el potrero o las parcelas identifiquemos los árboles niños y cerquémoslos para evitar dañarlos en el momento de la limpia.
La hora de empezar esta tarea es ya.
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