El retiro de Clara Rojas de la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes, de la cual era copresidenta, por razones personales que se relacionan con las recientes declaraciones ofensivas de las Farc sobre ella, nos ponen a pensar a todos sobre la exigencia vertical que debe hacérseles a las Farc para que respeten a las víctimas de su violencia.
La semana pasada, tan pronto las Farc desenfundaron sus armas y su munición verbales contra la congresista Rojas, condenamos enérgicamente que quisieran desconocerla como víctima y violar su intimidad, tras mantenerla cautiva algo más de seis años en sus campos de concentración de secuestrados.
Lamentamos que ella, destacada líder y mujer, se haya marginado de la labor de esta comisión en momentos cruciales para el proceso de paz y para el futuro de Colombia y sus nuevas generaciones.
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