Las tablas del viejo escenario ya no están. Se fueron con todas sus cicatrices, las de 45 años, a ser parte de otras escenas. Están en las historias de las mesas del nuevo café, en los zócalos, en cualquier parte donde se pudieron quedar adentro. Ahí, con sus memorias, con "sus huellitas", con sus clavos viejos. En el escenario hay unas nuevas, brillantes, que apenas empiezan.
La entrada del Teatro Pablo Tobón Uribe tampoco es la misma. Son los detalles. "Originalmente estaba pensado como un ambiente de madera, que en la realidad no se pudo hacer", explica Sergio Restrepo, subdirector del teatro. Y, viendo los planos de Nel Rodríguez, quisieron retomar la idea y ese es uno de los cambios que se le hicieron al lugar y que se estrenan esta noche.
También incluye las puertas. En los diseños del arquitecto las puertas eran transparentes y, de ahora en adelante así lo serán, con el nombre tallado en el vidrio.
"Son para poder comunicar la ciudad con el teatro", añade un Sergio sonriente. "Hemos jugado a que la lectura histórica y los deseos de Nel Rodríguez se mantengan y potencien".
Los nuevos cambios del Pablo Tobón son sutiles, pero visibles. Tienen la intención de apostarle al futuro. Inician, según él, un plan de acción de cinco años que busca impactar el centro y que el teatro se fortalezca como espacio cultural.
Las sorpresas
Hace unos meses el mismo subdirector hablaba de crisis del Pablo Tobón. La crisis, aclara, no son problemas, necesariamente. Épocas de las que se aprende, puede ser. Y en los últimos meses han trabajado juiciosos, con un aporte económico hecho por la Alcaldía de Medellín, otro tanto por el sector privada y ellos mismos, y ahí van. "En uno de los mejores momentos históricos del teatro".
Desde hoy, además de todo eso que huele a nuevo, que incluye los tapetes rojos, estrenan el Café Teatro. Un sitio que tendrán abierto desde por la mañana y hasta las 10:00 de la noche, todos los días. "Vamos a dialogar con la vida del centro".
También tiene que ver con recordar los cafés, que hicieron historia en toda la mitad de la ciudad, durante una buena época de tiempo.
Quienes quieran ir al espectáculo pueden entrar a la sala y después pasar a conversar. Quienes no, quedarse en el café y disfrutar de la música en vivo o de la programación del día y de todos esos elementos que van a estar ahí, casi a manera de formación de museo.
Las luces que estuvieron al principio, que sirvieron a muchos espectáculos y que ya cumplieron su ciclo útil, hacen parte de la decoración.
Los sueños
El Pablo Tobón tiene ganas de vivir muchos años más. Por eso las intenciones de mantener su esencia y conjugar esfuerzo y trabajo por mantenerlo actual.
Sergio señala que la idea es tener espectáculos de calidad y, mínimo, uno internacional al mes. Y ahí, además de la Alcaldía y la empresa privada, se necesita al público. Que también invierta asistiendo al teatro. Que sea consciente de que no todo puede ser gratis y que el trabajo de los artistas vale. Es apoyo para que el patrimonio cultural siga vivo.
Lo que se presenta hoy es solo el inicio de los sueños. Aún falta mucho por hacer. Las sillas, mejorar el sonido, la tramoya. La segunda y la tercera parte del café. Hasta un proyecto de un museo de la cultura y un espacio para la formación.
Solo que no hay que esperar. El espectáculo debe seguir, tanto como el trabajo.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8