Sergie Sichkov estudió 19 años para poder graduarse. Y no es que haya sido mal estudiante, ni nada por el estilo. En Rusia, de donde es, para ser pianista, eso es más o menos el tiempo normal.
Desde que tenía 6 años él supo que esa era la profesión a la que quería dedicarse. Porque si de algo está seguro es que de la música se puede vivir. "Es una opción de vida. Una profesión como cualquiera, que te absorbe completamente".
De hecho, no tiene vacaciones. Cuando estaba joven, antes de irse de paseo lo primero que averiguaba era si en el lugar para el que iba había como tocar el piano. "Perder forma es muy fácil".
Si no toca un día, recuerda las palabras de algún maestro, él se da cuenta que algo está mal. Si no toca dos, los amigos lo notarán. Y si no toca tres, el público será el que lo sienta.
Tal vez por eso, ayer, después de ensayar con la Orquesta Filarmónica, en un encuentro por primera vez, iba a acostarse temprano y así estar preparado para el concierto de esta noche en el Teatro Metropolitano.
Don Juany la Suite de El caballero de la Rosa , de R. Strauss, y Rapsodia sobre un tema de Paganini , de R. Rachmaninov sonarán en los violines de la orquesta, las manos de Sergei y la dirección musical del maestro Francisco Rettig, de Chile.
Las personas que asistan escucharán "música muy romántica. Es muy fácil de entender y muy divertido".
El pianista se destaca por su virtuosismo, sensibilidad y complejidad en la interpretación. Hace 12 años vive en Colombia. Es profesor de la Universidad Javeriana en Bogotá y el pianista de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia.
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