De 428 mil 830 árboles mayores de un metro que viven en el Valle de Aburrá se detectó que unos 2.500 están enfermos.
Ese registro surgió de una evaluación del "estado de salud" que se les hizo a 26.000 individuos de las 15 especies más comunes en esta zona de Antioquia, como palmas, crotos, san joaquines, laureles, mangos y urapanes.
El estudio fue realizado por profesionales de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Nacional por solicitud del Área Metropolitana, basada en denuncias ciudadanas y en solicitudes de poda, tala o traslado de árboles hechas por la Secretaría de Obras Públicas de Medellín, que veían especies en riesgo o que parecían muertas.
Para Alejandro González , subdirector ambiental del Área Metropolitana, lo descubierto por los ingenieros forestales no fue tan grave como se pensaba y sólo dos especies marcaron el porcentaje más alto de unidades enfermas: el falso laurel y el nogal.
El falso laurel, incluso, junto al laurel, es la cuarta especie de árbol más común en el Valle de Aburrá, con 18.577 unidades que representan el 4.3 por ciento del total.
González advierte que no todo árbol que se vea enfermo está muerto o hay que decretarle la muerte.
"Ese digamos deterioro de la salud se da por varios factores: por ataques de insectos, una plaga de hongos, por alta contaminación, por las condiciones en que fue sembrado o el mantenimiento que se le hace", explica.
La información, pues, no es para alarmarse, considera, pero sí enfatiza en que se necesita abocar un programa de reposición que sea constante y no esporádico.
"Hay que renovar el arbolado urbano, la muerte no se da por un solo factor sino por una combinación de factores y así hay que tratar el problema", concluye.
Área no tala, sí autoriza
En temporadas invernales, suele ser frecuente que se caigan árboles y en unas cuantas ocasiones han causado daños graves en vehículos y hasta lesiones a personas.
Pero en el Valle de Aburrá, mientras haya verano, hay estabilidad y no abundan las denuncias o las quejas ciudadanas que pidan un corte radical de ejemplares.
El Área Metropolitana aclara que su misión no es podar, talar ni trasplantar árboles, como cree la gente.
González dice que la entidad tiene la facultad de autorizar cualquiera de las tres acciones, pero primero hace un análisis de la especie reportada. Y tramitar el permiso no es tan simple.
Lo vivió en carne propia Rogelio Díaz , dueño de una casa con tienda ubicada en el barrio Alfonso López, a quien una palmera, dice, le estaba tumbando la casa.
"Ya estaba totalmente inclinada y haciendo corto con las primarias de la energía, pero casi no vienen a cortarla", se lamenta, aunque al fin logró que se la talaran.
Incluso menciona que una vez a una señora le cayó un coco en la espalda y él se ganó la insultada de la víctima, "eso no daba sino problemas en mi casa", dice.
Además de las personas particulares, también pueden pedir autorizaciones la firma ejecutora de algún proyecto inmobiliario o la Secretaría de Obras Públicas, que tiene el programa de Paisajismo y Arborización, cuya función es velar por el patrimonio forestal de la ciudad.
Diez mil para tala
Desde esa unidad de Paisajismo y Arborización, Gabriel Maya Molina , el líder de la dependencia, precisa que en solo Medellín hay unos 10 mil árboles adultos y de gran tamaño que deben ser cortados y reemplazados, porque están en lugares inadecuados.
En vez de dichas especies, se deben sembrar otras idóneas que no generen conflictos para la gente, como arbustos, que es lo más común.
"Hay árboles muy viejos que la gente los sembró sin pensar que crecerían, pero ganaron tamaño y se volvieron un problema porque les está afectando las casas", anota Gabriel.
Esas especies, especialmente laureles, urapanes y pinos, también afectan redes y sistemas eléctricos, de alcantarillado, acueducto, andenes, semáforos y vías y no deben permanecer generando tantas dificultades.
Gabriel dice que la mayoría de la gente cree que siembra un árbol y ya, "pero no, el árbol es como un niño, hay que cuidarlo y protegerlo más o menos hasta los tres años, después él se va solo".
Su unidad tiene al cuidado mil parques de la ciudad. En tiempos de la Alcaldía de Sergio Fajardo operó una brigada que recorría todo el barrio Laureles detectando el estado de los árboles, pero el grupo ya se diluyó.
Lo idea, dice, sería mantener brigadas en los distintos sectores, pero el presupuesto es escaso y la nueva Administración de Aníbal Gaviria aún no define nuevos recursos para el programa, aunque se dispone de una suma cercana a los 1.300 millones de pesos por año que se ejecutan en labores de poda, tala o trasplante.
Esto se hace en convenio con Empresas Varias de Medellín, que se encarga de ejecutar los trabajos, previo permiso del Área Metropolitana, y la labor es pagada por la Alcaldía y Obras Públicas.
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